RAMIPOETA
– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
Monte bendito (Soneto Alejandrino)
El monte subyugante me domó siendo niño,
me enseñó los secreto de la supervivencia,
lo hacía con esmero; poniéndole exigencia
me trató con la fuerza de su inmenso cariño.
Conviví en las riberas del río que era ensueño,
ungido fui del cedro frondoso, milenario,
en la montaña agreste me sentí millonario
porque todo era dicha, siendo de todo el dueño.
Bendecía la tierra que me amó con ternura,
le verdecí a la noche sin que salga la luna;
regalaba paisajes de extremada hermosura.
Los follajes caídos servían de antracita
para la gran fogata que sofocaba el frío,
refocilando el alma, con la humilde chocita.
Ramiro Ponce P.
El monte subyugante me domó siendo niño,
me enseñó los secreto de la supervivencia,
lo hacía con esmero; poniéndole exigencia
me trató con la fuerza de su inmenso cariño.
Conviví en las riberas del río que era ensueño,
ungido fui del cedro frondoso, milenario,
en la montaña agreste me sentí millonario
porque todo era dicha, siendo de todo el dueño.
Bendecía la tierra que me amó con ternura,
le verdecí a la noche sin que salga la luna;
regalaba paisajes de extremada hermosura.
Los follajes caídos servían de antracita
para la gran fogata que sofocaba el frío,
refocilando el alma, con la humilde chocita.
Ramiro Ponce P.
Última edición: