E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por venirte la muerte tan temprano,
ante el retrato sobre tu sarcófago,
he derramado lágrimas de hermano.
Y con la perversión del antropófago
contaré tus diversas aventuras
tal parlanchín parásito necrófago.
Te censuramos tantas travesuras,
cuando culpables eran las tabernas,
y no tus sesos faltos de corduras.
Por tus características internas,
que superan con creces tus pecados,
y poseen valías sempiternas.
Eternamente andabas tan ligado
en sobrepasar todas las barreras
que por las masas eras censurado.
Aunque escaso, creían que tú eras;
superabas a muchas de las lenguas,
que murmuraban por tus borracheras.
Pretendían con malos trabalenguas,
sacarte lo más grande que has hecho
de los valores por que nunca menguas.
En osadía pasas mortal techo
y por todas intrépidas hazañas
te encuentras descansando en duro lecho.
Te mató la señora de guadañas,
cuando aún la vejez no disfrutaste,
sin mirar tus magníficas entrañas.
A todas las mujeres que rondaste
les has dejado buen sabor de boca
y alguna tu retoño le dejaste.
Te conocí en nuestra vida loca,
en esas discotecas de cubata,
que confundíamos mujer por foca.
Después, en muchos bailes con corbata
y con blanco sombrero, estilo indiano,
tornabas en ninfómana, beata.
Peleando con pie o con la mano,
solamente el maestro te ganaba,
en combate de estilo kunfuciano.
Y el que en contra de ti se alzaba
le rompías las manos o las piernas,
como aquél que contigo se enfrentaba.
Por las semanas hábiles eternas
trabajo y kung fu a trochemoche
y toda diversión por sueño alternas.
Conociste a tu novia por la noche
y con agrado has dicho el sí quiero
sumando tu trabajo con derroche.
En la boda has tenido tal salero,
con tu traje de novio impecable,
que hasta lo ambicionaba el altanero.
Para nada tú eras el culpable
de tanto contrabando de tabaco
por no tener trabajo muy estable.
Con esto has tapado el buraco,
de la finca y hacer conyugal casa,
sin saberlo el orden policiaco.
Cuando estabas con manos en la masa
escuchaste la voz de los de verde
y saliste tal quien el fuego abrasa.
Y como el millonario que lo pierde
atravesaste valles y montañas
corriendo como perro que no muerde.
Al final de estas nocturnas hazañas
has sacado, de toda la aventura,
no vivir, tal nosotros, en cabañas.
Mas pronto tu mujer perdió cordura
desatendiendo lo de eternamente
y pasó de tu máxima figura.
Y de nuevo con tu furor ardiente
has comprado flamante apartamento
con el empeño de tu sola frente.
Pronto empleaste todo tu talento
en seducir a toda jovencita
hasta que te quedaste sin aliento.
Que por poco tu sexo se agita,
perseguías por campos y ciudades,
no descubriendo la que cohabita.
Entre tus múltiples habilidades
eras showman en todos los lugares
hasta en las ermitas con abades.
Además de problemas en lumbares
tu hígado, pulmón y corazón
y tu sangre manchaba los andares.
Defendías a amigos con razón,
si hiciese falta hasta la vil muerte,
con la máxima fuerza del ciclón.
Por eso he tenido la gran suerte
de tenerte tal mi mejor amigo
que temprano o más tarde quiere verte.
Y aun que suene a broma lo que digo
y espero que de esta sí acierte,
lo que me queda por vivir, predigo,
que en el astral estás igual de fuerte.
(Terceto : ABA-BCB-CDC-DCDC…).
Castro. 8 de septiembre del 2018.
ante el retrato sobre tu sarcófago,
he derramado lágrimas de hermano.
Y con la perversión del antropófago
contaré tus diversas aventuras
tal parlanchín parásito necrófago.
Te censuramos tantas travesuras,
cuando culpables eran las tabernas,
y no tus sesos faltos de corduras.
Por tus características internas,
que superan con creces tus pecados,
y poseen valías sempiternas.
Eternamente andabas tan ligado
en sobrepasar todas las barreras
que por las masas eras censurado.
Aunque escaso, creían que tú eras;
superabas a muchas de las lenguas,
que murmuraban por tus borracheras.
Pretendían con malos trabalenguas,
sacarte lo más grande que has hecho
de los valores por que nunca menguas.
En osadía pasas mortal techo
y por todas intrépidas hazañas
te encuentras descansando en duro lecho.
Te mató la señora de guadañas,
cuando aún la vejez no disfrutaste,
sin mirar tus magníficas entrañas.
A todas las mujeres que rondaste
les has dejado buen sabor de boca
y alguna tu retoño le dejaste.
Te conocí en nuestra vida loca,
en esas discotecas de cubata,
que confundíamos mujer por foca.
Después, en muchos bailes con corbata
y con blanco sombrero, estilo indiano,
tornabas en ninfómana, beata.
Peleando con pie o con la mano,
solamente el maestro te ganaba,
en combate de estilo kunfuciano.
Y el que en contra de ti se alzaba
le rompías las manos o las piernas,
como aquél que contigo se enfrentaba.
Por las semanas hábiles eternas
trabajo y kung fu a trochemoche
y toda diversión por sueño alternas.
Conociste a tu novia por la noche
y con agrado has dicho el sí quiero
sumando tu trabajo con derroche.
En la boda has tenido tal salero,
con tu traje de novio impecable,
que hasta lo ambicionaba el altanero.
Para nada tú eras el culpable
de tanto contrabando de tabaco
por no tener trabajo muy estable.
Con esto has tapado el buraco,
de la finca y hacer conyugal casa,
sin saberlo el orden policiaco.
Cuando estabas con manos en la masa
escuchaste la voz de los de verde
y saliste tal quien el fuego abrasa.
Y como el millonario que lo pierde
atravesaste valles y montañas
corriendo como perro que no muerde.
Al final de estas nocturnas hazañas
has sacado, de toda la aventura,
no vivir, tal nosotros, en cabañas.
Mas pronto tu mujer perdió cordura
desatendiendo lo de eternamente
y pasó de tu máxima figura.
Y de nuevo con tu furor ardiente
has comprado flamante apartamento
con el empeño de tu sola frente.
Pronto empleaste todo tu talento
en seducir a toda jovencita
hasta que te quedaste sin aliento.
Que por poco tu sexo se agita,
perseguías por campos y ciudades,
no descubriendo la que cohabita.
Entre tus múltiples habilidades
eras showman en todos los lugares
hasta en las ermitas con abades.
Además de problemas en lumbares
tu hígado, pulmón y corazón
y tu sangre manchaba los andares.
Defendías a amigos con razón,
si hiciese falta hasta la vil muerte,
con la máxima fuerza del ciclón.
Por eso he tenido la gran suerte
de tenerte tal mi mejor amigo
que temprano o más tarde quiere verte.
Y aun que suene a broma lo que digo
y espero que de esta sí acierte,
lo que me queda por vivir, predigo,
que en el astral estás igual de fuerte.
(Terceto : ABA-BCB-CDC-DCDC…).
Castro. 8 de septiembre del 2018.
Última edición: