Quintágoras
Poeta recién llegado
Tengo frío... mucho frío
Mi cuerpo me vence ¡no lo soporto!
Las manos me tiemblan
Un terremoto interior me sucumbe
Mi cuerpo me vence ¡no lo soporto!
Las manos me tiemblan
Un terremoto interior me sucumbe
-mi cabeza es un pan seco sobre la mesa-
¿Acaso merezco sentirme mejor?
¡No! esto es poco para una bestia
Quien camina en la noche sin un farol
los demonios lo arrastran...
¡No sangro! !no sangro!
Mi cuerpo se rasga en navajas filudas
y ¡no sangro! ¡no sangro!
Pedazos de entrañas se riegan entre las piedras
Mis brazos
Mis piernas
Mi cabeza
Y ¡no muero! ¡no muero!
¿Acaso merezco sentirme mejor?
Que venga la parca a liberarme
Soltadme a los perros con cara de mujer
¡No escaparé!
He extraviado mis alas...
¡No! esto es poco para una bestia
Quien camina en la noche sin un farol
los demonios lo arrastran...
¡No sangro! !no sangro!
Mi cuerpo se rasga en navajas filudas
y ¡no sangro! ¡no sangro!
Pedazos de entrañas se riegan entre las piedras
Mis brazos
Mis piernas
Mi cabeza
Y ¡no muero! ¡no muero!
¿Acaso merezco sentirme mejor?
Que venga la parca a liberarme
Soltadme a los perros con cara de mujer
¡No escaparé!
He extraviado mis alas...
Todo es vano... todo es vano
Ninguna piel se irrita de mis alaridos
La voz difunta no resuena en eco
No existe más muerto que aquel
que la muerte no lo acoje
para que siga muriendo
Ninguna piel se irrita de mis alaridos
La voz difunta no resuena en eco
No existe más muerto que aquel
que la muerte no lo acoje
para que siga muriendo
El viento arrima a las hojas secas
La lluvia las arrastra sin destino
El día no existe para las almas ocultas.
La lluvia las arrastra sin destino
El día no existe para las almas ocultas.
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