Se afinó la clave Sol
y solo le quedó el cielo raso;
ya los cimientos habían pasado a las alturas.
Sales frías, llovían torrenciales
del arco de su conciencia.
Un paisaje en llamas
hacía bahía a su isla.
El ritmo de la vida, irreconocible,
se hacía brisas consumidas al percibirse.
Con casi una vuelta al sol,
la pena sumaba toda una vida
que a su vez tropezaba con alegría.
Ya un lobo ante luna llena
hizo un último llamado,
y colmando su existencia
de la vida hizo el milagro.
Gabo.
y solo le quedó el cielo raso;
ya los cimientos habían pasado a las alturas.
Sales frías, llovían torrenciales
del arco de su conciencia.
Un paisaje en llamas
hacía bahía a su isla.
El ritmo de la vida, irreconocible,
se hacía brisas consumidas al percibirse.
Con casi una vuelta al sol,
la pena sumaba toda una vida
que a su vez tropezaba con alegría.
Ya un lobo ante luna llena
hizo un último llamado,
y colmando su existencia
de la vida hizo el milagro.
Gabo.