curriamoroso
Poeta fiel al portal
La apretaba fuerte, la apretaba con su gran amor; no la dejaba respirar, hasta, casi, la masajeaba con furor. Sentía la necesidad de seguir y seguir, rodeándole con sus grandes manos, su cuello de porcelana... apretar, apretar y apretar, hasta su último respiro, dejándola sin aire; gritándole, te amo, te amo, hasta la muerte; te amo más allá de la vida.
Rápidamente los enfermeros, tras una lucha ardua, pudieron ponerle la camisa de fuerza; detrás, el cuerpo sin vida de la mujer mostraba su rictus mortal.
Rápidamente los enfermeros, tras una lucha ardua, pudieron ponerle la camisa de fuerza; detrás, el cuerpo sin vida de la mujer mostraba su rictus mortal.