yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando el amor se duerme,
quedan insomnes las horas las horas de la espera,
hay un rió que fluye hacia adentro
y despiertan de un golpe fantasmas vespertinos.
Cuando el amor se bate en retirada
vuelve el frío de todas las espadas,
se agudiza el filo de los días
y todo el tiempo se vuelve largo y estéril,
lento y amargo como un verano en el infierno.
Cuando el amor se acaba se vuelven un lastre los recuerdos,
y se hace inútil el fluir de las palabras,
cuando el amor se agota
se quedan en un frasco de formol el deseo y sus caricias
y crece un duende que atenaza la garganta.
Cuando el amor se muere
queda el rastro de su ardor como mortaja.
quedan insomnes las horas las horas de la espera,
hay un rió que fluye hacia adentro
y despiertan de un golpe fantasmas vespertinos.
Cuando el amor se bate en retirada
vuelve el frío de todas las espadas,
se agudiza el filo de los días
y todo el tiempo se vuelve largo y estéril,
lento y amargo como un verano en el infierno.
Cuando el amor se acaba se vuelven un lastre los recuerdos,
y se hace inútil el fluir de las palabras,
cuando el amor se agota
se quedan en un frasco de formol el deseo y sus caricias
y crece un duende que atenaza la garganta.
Cuando el amor se muere
queda el rastro de su ardor como mortaja.