K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
Yo senté sobre madera de balsa
en tus aguas, Motagua;
senté los piés de mi alma
y recosté las espaldas de mi ocaso
en el céfiro plácido del norte.
La quietud anciana de tu cauce,
llevaba echadas
en tus olas vesperales,
pálidas y luengas
las canas de mi fugitiva esperanza.
Dime hoy Motagua:
¿Quién no cree en la nostalgia
del sol
cuando le sangra su crepúsculo?
¿Quién no bebe el poema
de tus sauces,
y lo grita con donaire en tus riberas?
O ¿Quién no se detiene ante el cielo
de tus aguas,
para buscar ansiosa
el rictus enfermizo de su rostro?
Yo encontré abandonado mi rostro
en el espejo de tus aguas.
allí estaba, Motagua,
lánguido mi rostro desamado.
y tu te limitabas solo
a mojar afanoso
las cóncavas huellas de mis manos.
Pero ahora
no sé qué pensarán
tus sauces de quetzal,
cuando traigo tantas cuitas
de mi amor a sepultar;
cuando drenan a tu cauce
de mis ojos desvelados
estas lágrimas de amor
Ahora no es lo peor
verlo venir
y perderlo en un adiós,
ni es lo peor verlo pasar
lejos de mi palabra
y de su mirada
Motagua de las grandes
y verdes cuencas otoñales:
Ahora es lo peor
no verlo para siempre.
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