Mil metros a la redonda...
la oscuridad es elocuente, avanzamos desnudos por el prado, entre los dos había cierta distancia pero nunca fue razón poderosa para soltarnos de las manos, se abrió len-ta-men-te la puerta de la alcoba, el interior una luz tenue mostraba todo un barrio de elementos exquisitamente dispuestos, aroma de llama, sensación de carne, ansiedad de rosas sin espinas, el vestido voló, nos apresuramos al caer por un vacío sin tempo, melodía del tacto, quejumbre de amor, intensas manotadas que exploraron otros valles, otras lagunas intensas en esta habitación.
la oscuridad es elocuente, avanzamos desnudos por el prado, entre los dos había cierta distancia pero nunca fue razón poderosa para soltarnos de las manos, se abrió len-ta-men-te la puerta de la alcoba, el interior una luz tenue mostraba todo un barrio de elementos exquisitamente dispuestos, aroma de llama, sensación de carne, ansiedad de rosas sin espinas, el vestido voló, nos apresuramos al caer por un vacío sin tempo, melodía del tacto, quejumbre de amor, intensas manotadas que exploraron otros valles, otras lagunas intensas en esta habitación.
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