AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
MOTIVOS
¿Cuántos motivos tenemos para
darnos lo que llevamos dentro,
en la sangre, en las células
y en el alma, que no nos dejan en paz,
por nuestros sueños e ilusiones rosas?
La ciudad me mira vacío en una
calle gris. En mis manos y en mi piel
hay un espacio, en donde sólo caben
tus manos y tus besos.
¿Cuántos motivos para amarte mujer distante?
Surges de este siglo impar, cuando
las flores llevan recados a las
estrellas, para alumbrar tu camino
y es el viento quien te acaricia,
mientras yo acomodo mis ideas.
¡OH¡ tiempo doliente, no frenes
en tu ingrata fuga, huye con mi vida,
pero no permitas que sucumba mi
existencia, ante esta soledad sin ella.
¿Cuántos motivos tengo para amarla?
Y cuántos deseos de besarla, por
lo menos una vez, para que el sol
me alumbre y las marsopas del mundo
sonrían con mi amor de leña seca.
Amor, amor lejano, si te concentras,
podrás ver mis manos extendidas
hacia tu horizonte y mi latitud cederá
por todo tu amor. No decaigas en
este momento, cuando el universo
nos abre las puertas del cielo encendido.
Augus
¿Cuántos motivos tenemos para
darnos lo que llevamos dentro,
en la sangre, en las células
y en el alma, que no nos dejan en paz,
por nuestros sueños e ilusiones rosas?
La ciudad me mira vacío en una
calle gris. En mis manos y en mi piel
hay un espacio, en donde sólo caben
tus manos y tus besos.
¿Cuántos motivos para amarte mujer distante?
Surges de este siglo impar, cuando
las flores llevan recados a las
estrellas, para alumbrar tu camino
y es el viento quien te acaricia,
mientras yo acomodo mis ideas.
¡OH¡ tiempo doliente, no frenes
en tu ingrata fuga, huye con mi vida,
pero no permitas que sucumba mi
existencia, ante esta soledad sin ella.
¿Cuántos motivos tengo para amarla?
Y cuántos deseos de besarla, por
lo menos una vez, para que el sol
me alumbre y las marsopas del mundo
sonrían con mi amor de leña seca.
Amor, amor lejano, si te concentras,
podrás ver mis manos extendidas
hacia tu horizonte y mi latitud cederá
por todo tu amor. No decaigas en
este momento, cuando el universo
nos abre las puertas del cielo encendido.
Augus