En primer lugar una obviedad: lo que escriba son mis opiniones, basadas a veces en la lectura pero no especialmente autorizadas en ella.
En segundo lugar, quiero aclarar que discutiré el tema buscando la esencia de tus preguntas, sin detenerme en cuestiones terminológicas que considero poco felices y destacaré aquí por única vez: creo que lo que llamas «poesía ortodoxa» podría llamarse quizás «poesía de métrica regular» (lo de «ortodoxa» y «heterodoxa», bueno...), y lo que llamas «poesía natural» podría llamarse «poesía de métrica irregular». No me place mucho definir algo destacando lo que no es, pero me resulta más precisa esta terminología que la de «verso libre», que parece sugerir que nuestros versos están presos... En cualquier caso esta denominación tiene el mérito de poner énfasis en que esta poesía tiene métrica, la métrica y su consecuencia sonora el ritmo le son esenciales. Es cierto lo que dices de que el ritmo en la poesía de verso libre es de naturaleza cualitativamente distinta, la regularidad métrica es una característica notoria del ritmo.
Acerca de sí se puede hacer buena poesía sin «contar sílabas», mi opinión es que no, y justamente mi terminología del párrafo anterior pretende plasmarla en palabras. Por supuesto, le doy a «contar sílabas» un sentido amplio, me refiero a escandir, me refiero a poner el ritmo en evidencia con una lectura en voz alta o su alternativa "interna" que, lo sabemos, se aprende con el tiempo. El ritmo no está en la métrica, necesita de un ejecutante, y creo que en la poesía la ejecución es esencial a la composición. En resumen: 1. Métrica hay siempre -regular o irregular-, más o menos compleja. 2. El ritmo nace, se realiza, en la ejecución, y la métrica es uno de sus ingredientes esenciales: tiene varios más. 3. Este papel dominante del ritmo de sostén métrico es característico de la poesía.
En cuanto a la semántica: creo que todo buen poema gira en torno a un hecho poético. No cometeré el pecado de tratar de definir aquí lo que es un hecho poético, pero creo que la percepción de estos hechos es esencial al buen poeta. A veces los hechos poéticos son hechos de la lengua, y la poesía se torna autoreflexiva, pero creo que un buen poema requiere un hecho. Así como lo singular del buen fotógrafo es su mirada, creo que en el poeta es la percepción del hecho. El hecho puede ser, claro, cierta sonoridad de las palabras, más allá de su significado... Sin embargo creo que el poeta no puede hacer abstracción de este significado, en el sentido más amplio de la palabra: no puede hacer abstracción de la connotación. Cada lector del poema -el compositor es el primero- le dará inevitablemente un significado, pertinente o no: es la naturaleza de la lengua lo que está en juego. García Lorca comenta en algún lugar que le causan gracia sus críticos que discuten acerca del significado de versos cuyo significado el autor ignora; creo que esos significados muchas veces están ahí, en sus versos, aunque él no los pusiera a sabiendas. Otro asunto interesante es, en este aspecto, la relación entre significado y ritmo... Vaya temas que planteas, amigo...
Creo que el papel de los contextos es, justamente, el de proveer tela para este asunto de las connotaciones. El contexto cultural y vivencial del lector define en buena medida las connotaciones que la palabra tenga.
Creo que de lo anterior se desprende que no creo en la existencia de una buena poesía sin semántica. Creo que la semántica puede estar de muy diversas maneras, eso sí. Es muy posible que ya las computadoras puedan escribir sonetos con métrica y rima "correctos", lo que estoy seguro es de que no hacen -ni harán- poesía.
Dedicaré un par de párrafos a comentar el comentario de mi tocayo y compatriota Jorge, que plantea temas un poco ajenos a los que tú planteas pero interesantes sin duda: creo que la preceptiva es, efectivamente, una enfermedad que aqueja a la poesía de métrica regular. Muchos nos enfrentamos a los problemas de la métrica y la rima, delicados, y creemos que su superación es el mayor logro. Diría que el dominio de la técnica en este aspecto nos da libertad para hacer poesía, pero solo eso: la poesía es muy otra cosa que el fruto de la técnica.
En cuanto a la crítica y los estudios métricos, debo decir que he leído muchos trabajos sobre este tema, en general de perspectiva histórica. He visto muy pocos, si algunos, de los que sea fácil sacar consecuencias para el arte de componer, más allá de los aspectos técnicos. Personalmente, creo que la lectura enriquece mucho nuestra poesía, y estos estudios críticos nos hacen mejores lectores: ese es quizás su mejor fruto para los que pretendemos ser alguna vez poetas.
Termino este comentario, Vicente, agradeciéndote por tus incisivas preguntas, que recogen asuntos que de una u otra manera nos preocupan a todos.
un gran abrazo
Jorge
PS. Acerca de este tema de la métrica del verso libre, he hallado un interesantísimo trabajo de Miguel A. Márquez (de la Universidad de Huelva), "El versículo en el verso libre de ritmo endecasilábico", BHS, LXXVII (2000). Es el primer trabajo en el que veo planteado y discutido un tema, ajeno a tu escrito, que hace rato me intriga: cuál es la diferencia entre verso y hemistiquio desde el punto de vista rítmico.