Orfelunio
Poeta veterano en el portal
۩
Mú
Mú
Reina la calma sobre el océano.
Semejante ilusión es verdad seductora,
y la calle ofrece a la vista un espectáculo animado.
Rarifica el aire la trinidad inseparable de los santos,
la castidad más que dudosa,
la falsedad que de costosa, en flores rojas,
de tiernas hojas resultando,
la bella dona enarbolando
nos duerme, nos lima, nos roe y nos roza;
y la voz de la prudencia,
nos deja en el canal de la deshonra,
la cascada indiferencia
de sudar el sexo a toda hora.
Nos duele el lacayo
en mil millones de soslayo;
el toro empuja
a lo rojo y colorado,
al edicto quede bruja,
y en el embrujo estampado.
No hay misterio alguno,
catedrales son mansiones;
las casas de fulano con sotana,
de zutano con melena de fulana.
Karacórum en pie de la tortuga
busca el cerdo la trufa,
y en seda de la oruga,
se va del tiempo en fuga,
y por mal boca se la entufa.
Académica escoria del latín,
escorial del rey celofán,
fan-fán por lo fin-fín;
charlatán por lo real
de mudez cuando hay festín.
Marqués de acento en e,
terminado en esa
ortográfica agudez;
tumba que tumba
la vaca negra,
la blanca vaca,
la leche fresca,
la tomo cumba
entre sus patas.
Succiono toda cuando hace falta,
y yo a mi modo
de odre tranca,
dale que dale,
y se atraganta
entre los dedos, y hasta el morro
si no se atranca.
Marque de tilde
es más humilde,
si nos humilla en el encono;
vestido en teta grande
por el acento se hace sangre,
y nos quedamos en el lodo,
asaz chupando su hambre.
Eléctrico calambre,
evoques del aforo;
carapán de adorno maragato
en lo que pierdo;
maremágnum,
se hace un cerdo.
Zumba que zumba,
pan quemao,
sanguijuela que has fumao
que ni lo tumba;
lo tomaste… y sois tumbaos.
Te arrastraste en los mudaos,
te quedaste con el mú
ridi y rafe por el frú;
ser don íberos dennos taos
de orden líricos,
por cirílicos degradaos.
Colosal obelisco egipcio,
de oquedades que en un daos,
Quasimodo de fornicio,
por la chepa un orificio,
si chupón de oficio encaño naos.
Germinal célula distinga
de tu te descolora,
de ti tu vénula distinta,
de mi me implora
en sí, si se nos brinda
enternecedora.
Eterna soñadora
la vaca ya era cabra,
y con la guinda,
el toro que ya escarba,
como el cerdo cae en la trufa,
y el marqués, que ya es la bufa,
como un perro casi ladra,
pero no le salen las palabras
por Cirilo ajeno en esta cuadra.
La culpa la tienen los esenios,
esos, esos tienen la culpa,
esas vacas y esos cerdos
que hacen al hombre perverso,
y quieren separarlo de la leche y el queso,
y ponerlos a la orden de las cabras,
con las toras por los toros,
con las pajas por las mozas,
yo de aperos por las lanzas
con un dios por mis doscientos,
y Mú... de los revientos,
en mí de lo millar son mil las danzas.
Semejante ilusión es verdad seductora,
y la calle ofrece a la vista un espectáculo animado.
Rarifica el aire la trinidad inseparable de los santos,
la castidad más que dudosa,
la falsedad que de costosa, en flores rojas,
de tiernas hojas resultando,
la bella dona enarbolando
nos duerme, nos lima, nos roe y nos roza;
y la voz de la prudencia,
nos deja en el canal de la deshonra,
la cascada indiferencia
de sudar el sexo a toda hora.
Nos duele el lacayo
en mil millones de soslayo;
el toro empuja
a lo rojo y colorado,
al edicto quede bruja,
y en el embrujo estampado.
No hay misterio alguno,
catedrales son mansiones;
las casas de fulano con sotana,
de zutano con melena de fulana.
Karacórum en pie de la tortuga
busca el cerdo la trufa,
y en seda de la oruga,
se va del tiempo en fuga,
y por mal boca se la entufa.
Académica escoria del latín,
escorial del rey celofán,
fan-fán por lo fin-fín;
charlatán por lo real
de mudez cuando hay festín.
Marqués de acento en e,
terminado en esa
ortográfica agudez;
tumba que tumba
la vaca negra,
la blanca vaca,
la leche fresca,
la tomo cumba
entre sus patas.
Succiono toda cuando hace falta,
y yo a mi modo
de odre tranca,
dale que dale,
y se atraganta
entre los dedos, y hasta el morro
si no se atranca.
Marque de tilde
es más humilde,
si nos humilla en el encono;
vestido en teta grande
por el acento se hace sangre,
y nos quedamos en el lodo,
asaz chupando su hambre.
Eléctrico calambre,
evoques del aforo;
carapán de adorno maragato
en lo que pierdo;
maremágnum,
se hace un cerdo.
Zumba que zumba,
pan quemao,
sanguijuela que has fumao
que ni lo tumba;
lo tomaste… y sois tumbaos.
Te arrastraste en los mudaos,
te quedaste con el mú
ridi y rafe por el frú;
ser don íberos dennos taos
de orden líricos,
por cirílicos degradaos.
Colosal obelisco egipcio,
de oquedades que en un daos,
Quasimodo de fornicio,
por la chepa un orificio,
si chupón de oficio encaño naos.
Germinal célula distinga
de tu te descolora,
de ti tu vénula distinta,
de mi me implora
en sí, si se nos brinda
enternecedora.
Eterna soñadora
la vaca ya era cabra,
y con la guinda,
el toro que ya escarba,
como el cerdo cae en la trufa,
y el marqués, que ya es la bufa,
como un perro casi ladra,
pero no le salen las palabras
por Cirilo ajeno en esta cuadra.
La culpa la tienen los esenios,
esos, esos tienen la culpa,
esas vacas y esos cerdos
que hacen al hombre perverso,
y quieren separarlo de la leche y el queso,
y ponerlos a la orden de las cabras,
con las toras por los toros,
con las pajas por las mozas,
yo de aperos por las lanzas
con un dios por mis doscientos,
y Mú... de los revientos,
en mí de lo millar son mil las danzas.
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