César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
En algún lugar del norte
una joven hada se oculta a este mundo
en un cuerpo normal de muchacha
y desteje las noches,
despierta entre sábanas
de cualquier color.
No está en tierra propicia para hadas:
La cerca un país maldito
donde no se sueña
y donde la vida es solo una fachada
hueca, vacía, como los abismos.
Hada solitaria entre bestias ¿humanas?
Es un hada alada
oculta entre pliegues
de sábanas de cualquier color
Hada sangrante de las madrugadas,
Hada dolorida
mordida en el ser
por demonios rojos
y blancos y verdes
como son sus rosas,
como son sus sábanas.
Y por eso escapa, hada nocturna,
sin cordeles, sin agujas
a destejer las horas
al precio caro de vacío
colado como ipertérrita tormenta
con taza de café
-Hada nube, hada lluvia-
y suele derribar viejas estrellas
con el golpeteo de sus alas
hacia la cuneta
donde caen las almas,
-Hada despierta, alma desvelada-
Y luego de libar en el pozo dolor,
una vez más regresa a la maldita tierra
donde está enjaulada,
-Hada poesía, hada extenuada-
a dormir apenas una hora o dos
antes de otras doce
encarcelada.
muchacha encantada entre cuentos de hadas,
a la que acompaña como testimonio
de su último árbol en la madrugada
una hoja sola
de variada forma y dimensión
Hoja evidencia cierta artera oscura
adherida a sus sábanas
de cualquier color.
Febrero y pliegues / 2014 / "Señor"
una joven hada se oculta a este mundo
en un cuerpo normal de muchacha
y desteje las noches,
despierta entre sábanas
de cualquier color.
No está en tierra propicia para hadas:
La cerca un país maldito
donde no se sueña
y donde la vida es solo una fachada
hueca, vacía, como los abismos.
Hada solitaria entre bestias ¿humanas?
Es un hada alada
oculta entre pliegues
de sábanas de cualquier color
Hada sangrante de las madrugadas,
Hada dolorida
mordida en el ser
por demonios rojos
y blancos y verdes
como son sus rosas,
como son sus sábanas.
Y por eso escapa, hada nocturna,
sin cordeles, sin agujas
a destejer las horas
al precio caro de vacío
colado como ipertérrita tormenta
con taza de café
-Hada nube, hada lluvia-
y suele derribar viejas estrellas
con el golpeteo de sus alas
hacia la cuneta
donde caen las almas,
-Hada despierta, alma desvelada-
Y luego de libar en el pozo dolor,
una vez más regresa a la maldita tierra
donde está enjaulada,
-Hada poesía, hada extenuada-
a dormir apenas una hora o dos
antes de otras doce
encarcelada.
muchacha encantada entre cuentos de hadas,
a la que acompaña como testimonio
de su último árbol en la madrugada
una hoja sola
de variada forma y dimensión
Hoja evidencia cierta artera oscura
adherida a sus sábanas
de cualquier color.
Febrero y pliegues / 2014 / "Señor"