Tú, muchacha.
¿Podrías coger mi alma en tus manos?
¿Darme un beso en los labios?
¿Y admitir que te he amado?
Hoy tanto como ayer,
bajo los cielos nublados de aquella ciudad.
Necesito que tus cabellos negros
envuelvan mi llanto y mi rostro
respire de nuevo tu esencia,
sin sentir ya pena, sin sentir la culpa,
de hacer algo que tú no quieres.
Ámame sólo porque lo mereces,
solo porque yo merezco,
pasar el tiempo a tu lado.
Mujer hermosa que levantas pasiones
y aceleras corazones
en todos aquellos rincones
a los que te diriges.
Dame un regalo para que sepa como llegar hasta ti,
porque ya no sé qué hacer.
Siento sentir lo que siento,
pero es lo que hay, yo no puedo hacer más.
¿Cómo quieres que lo evite?
Si tu memoria me invade cada día.
Déjame a un lado del camino, continua aunque sea sin mí.
Baña las orillas de la vida de ilusión,
y olvida que he existido para ti.
Sé feliz y haz feliz al mundo como solo tú sabes.
Acompáñame a tantos rincones como existen,
donde todos se quedarán prendados, de nuevo, de ti.
¿Podrías coger mi alma en tus manos?
¿Darme un beso en los labios?
¿Y admitir que te he amado?
Hoy tanto como ayer,
bajo los cielos nublados de aquella ciudad.
Necesito que tus cabellos negros
envuelvan mi llanto y mi rostro
respire de nuevo tu esencia,
sin sentir ya pena, sin sentir la culpa,
de hacer algo que tú no quieres.
Ámame sólo porque lo mereces,
solo porque yo merezco,
pasar el tiempo a tu lado.
Mujer hermosa que levantas pasiones
y aceleras corazones
en todos aquellos rincones
a los que te diriges.
Dame un regalo para que sepa como llegar hasta ti,
porque ya no sé qué hacer.
Siento sentir lo que siento,
pero es lo que hay, yo no puedo hacer más.
¿Cómo quieres que lo evite?
Si tu memoria me invade cada día.
Déjame a un lado del camino, continua aunque sea sin mí.
Baña las orillas de la vida de ilusión,
y olvida que he existido para ti.
Sé feliz y haz feliz al mundo como solo tú sabes.
Acompáñame a tantos rincones como existen,
donde todos se quedarán prendados, de nuevo, de ti.