Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Besar los barcos en las raíces azules
de tus muñecas,
mirar a los ojos al sol que se hunde
entre tus pechos,
sentir que tu corazón es una alberca
de espejos oleados
adonde los besos llegan atardecidos.
Besar, besar tus manos y entender
la luz empieza y acaba en sí misma,
efímera,
pero no la blancura que te enguanta
el tacto,
no la rebanada vital de tu aliento
que es mi boca.
Sentir la impertinencia de decirlo,
decir el beso que nos atraviesa
en un idioma ajeno a sus instantes,
que tus dedos siempre me signen los labios
y la espuma reconozca su ingravidez
en el tránsito de las rocas.
Qué ganas de llamar alma mía
al cuerpo tuyo que se multiplica en manos,
desequilibrar tus fronteras
donde me derramo en besos
con lentitud de carabelas y luna de adioses;
y tú, los muelles quietos con destino mar,
y mis apenas labios intentando ríos.
de tus muñecas,
mirar a los ojos al sol que se hunde
entre tus pechos,
sentir que tu corazón es una alberca
de espejos oleados
adonde los besos llegan atardecidos.
Besar, besar tus manos y entender
la luz empieza y acaba en sí misma,
efímera,
pero no la blancura que te enguanta
el tacto,
no la rebanada vital de tu aliento
que es mi boca.
Sentir la impertinencia de decirlo,
decir el beso que nos atraviesa
en un idioma ajeno a sus instantes,
que tus dedos siempre me signen los labios
y la espuma reconozca su ingravidez
en el tránsito de las rocas.
Qué ganas de llamar alma mía
al cuerpo tuyo que se multiplica en manos,
desequilibrar tus fronteras
donde me derramo en besos
con lentitud de carabelas y luna de adioses;
y tú, los muelles quietos con destino mar,
y mis apenas labios intentando ríos.
29 de noviembre de 2022
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