Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Muero amándote, amándote vivo,
con cada aliento que tu piel reclama,
mi sangre canta y mi silencio inflama,
y a tu sombra mi pecho es fugitivo.
Te pienso como un dios definitivo,
te lloro como un mar que nunca ama,
te beso sin que duermas en mi cama,
te sueño y no hay despertar cautivo.
Amarte es mi dolor y mi sustento,
mi cruz, mi salvación, mi desvarío,
mi cárcel luminosa, mi contento.
Y aunque el mundo me ofrezca otro rocío,
yo vuelvo a ti con todo el pensamiento,
muero en tu amor... y en él resucito, mío.
con cada aliento que tu piel reclama,
mi sangre canta y mi silencio inflama,
y a tu sombra mi pecho es fugitivo.
Te pienso como un dios definitivo,
te lloro como un mar que nunca ama,
te beso sin que duermas en mi cama,
te sueño y no hay despertar cautivo.
Amarte es mi dolor y mi sustento,
mi cruz, mi salvación, mi desvarío,
mi cárcel luminosa, mi contento.
Y aunque el mundo me ofrezca otro rocío,
yo vuelvo a ti con todo el pensamiento,
muero en tu amor... y en él resucito, mío.