liluna
Poeta asiduo al portal
Me rindo ante el destino ineluctable,
trato de alcanzar la distancia agotada,
le acaricio levemente, paisaje yermo,
de tu corazón que se alejo,
por otro camino desierto.
A merced de la tiranía,
tristeza y lejanía,
amor taciturno de mis pensamientos,
quisiera borrar las olas del mar,
que me acerca tus besos,
corona de flores, que tejen tus labios.
En mi vientre desecho de olvido,
no existe el calor de tu piel,
yace en lamentos perdido,
anhelando que vuelva aquel ayer,
ni de tus caricias me libero,
y que hay de aquellas sabanas tibias,
noches de pasión, envueltos de placer,
que ya no han de volver.
me deshojo en silencio,
por el frío que dejaste en mis huesos,
mezquindad de tu amor inoportuno,
que me dejo sin aliento,
y aquí mismo estoy muriendo de tu sed,
que ya no saciaré.
Calladamente suspiro bajo el cielo,
desliza el aire tu incienso,
que apenas creo sentir,
me mantengo por esa incertidumbre,
y es que te guarde en mi pecho,
sin querer te he amado,
y es mi llanto contigo
lo que traigo arraigado.
Me rindo, y ahora lo sabes,
llego la hora, y moribunda mi alma,
Te dice adiós con mesura,
poco tiempo me queda para pensarte,
y decirte que te amo mas que a nadie,
desespero los esfuerzos por ti,
pero ya mismo estoy muriendo...
por ti antes vivía,
y ahora por ti he de morir.
trato de alcanzar la distancia agotada,
le acaricio levemente, paisaje yermo,
de tu corazón que se alejo,
por otro camino desierto.
A merced de la tiranía,
tristeza y lejanía,
amor taciturno de mis pensamientos,
quisiera borrar las olas del mar,
que me acerca tus besos,
corona de flores, que tejen tus labios.
En mi vientre desecho de olvido,
no existe el calor de tu piel,
yace en lamentos perdido,
anhelando que vuelva aquel ayer,
ni de tus caricias me libero,
y que hay de aquellas sabanas tibias,
noches de pasión, envueltos de placer,
que ya no han de volver.
me deshojo en silencio,
por el frío que dejaste en mis huesos,
mezquindad de tu amor inoportuno,
que me dejo sin aliento,
y aquí mismo estoy muriendo de tu sed,
que ya no saciaré.
Calladamente suspiro bajo el cielo,
desliza el aire tu incienso,
que apenas creo sentir,
me mantengo por esa incertidumbre,
y es que te guarde en mi pecho,
sin querer te he amado,
y es mi llanto contigo
lo que traigo arraigado.
Me rindo, y ahora lo sabes,
llego la hora, y moribunda mi alma,
Te dice adiós con mesura,
poco tiempo me queda para pensarte,
y decirte que te amo mas que a nadie,
desespero los esfuerzos por ti,
pero ya mismo estoy muriendo...
por ti antes vivía,
y ahora por ti he de morir.
::