Muerta, inerte con las palmas; nido del pecho
y las rosas floreales damas adornándote
como si plástica la eternidad mantuvieras.
Llueven los rezos; oraciones vueltas esquirlas
humedecen y bañan mis ardientes pupilas
que miran, suplican y callan largas tristezas.
Se ha cansado mi mirada; fieras panteras
bajo tus perpetuos pétalos duermen, se esconden,
dejando a mi memoria el trabajo de inventarte.
Tus labios carmín mariposa (guarda del mirto
que pronto bajo tierra su blancura perderá)
me dejaran soñando pecados inconclusos.
Inmóvil, vistiendo blanca quietud descansas
ajena a mis caricias, sorda y sin habla.
Tu maldito exilio, destierra y crea mi prisión.
Yo solitario porto soledad enfermiza
al contemplar la lejana quietud que vistes
y el abandono que bajo el suelo portas.
Muerta, ausente sólo la carroña te amara.
y las rosas floreales damas adornándote
como si plástica la eternidad mantuvieras.
Llueven los rezos; oraciones vueltas esquirlas
humedecen y bañan mis ardientes pupilas
que miran, suplican y callan largas tristezas.
Se ha cansado mi mirada; fieras panteras
bajo tus perpetuos pétalos duermen, se esconden,
dejando a mi memoria el trabajo de inventarte.
Tus labios carmín mariposa (guarda del mirto
que pronto bajo tierra su blancura perderá)
me dejaran soñando pecados inconclusos.
Inmóvil, vistiendo blanca quietud descansas
ajena a mis caricias, sorda y sin habla.
Tu maldito exilio, destierra y crea mi prisión.
Yo solitario porto soledad enfermiza
al contemplar la lejana quietud que vistes
y el abandono que bajo el suelo portas.
Muerta, ausente sólo la carroña te amara.
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