Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Al pie del sendero,
trazo el camino,
que se yergue entre espinas,
conjurando el amor...
pétalos suaves,
que al tacto retroceden,
con el fuego del llanto,
con la palabra entregada...
Dulce melodía,
que alcanza su magistral desenlace,
cuando cenizas se soplan,
y un nuevo Fénix renace,
acunado en tus brazos,
protegido entre tus besos,
palpitando entre tus piernas,
adorando tú perfume,
Suave susurro,
que baña de caricias,
el alma herida por el ayer,
recogiendo los pedazos,
resanando mi cordura,
con la belleza de tu mirada,
postrada queda mi alma,
al ofreceros la sangre,
que recorre por mis venas,
sea suficiente... para demostraros,
¡Que sin ti no existo!
¡Que me vuelvo nada!
sin el calor de tu figura,
agazapado entre tus piernas,
ofrendándote mi semilla,
que sea guardada con el amor,
¡Este amor que me consume!
¡Que grita en mi pecho!
¡Corroyendo mis entrañas!
¡Para gritártelo a los cielos!
¡Que se consuma en mis infiernos!
¡Soledad, soledad!
amarga compañía,
que resguarda los presagios,
cuando vos no estas junto a mí,
¡Lágrimas!
¡Cuando me veo privado de tu ternura!
¡Maldiciendo al tiempo prolongado!
¡Enterrando una daga en mi garganta!
¡Para que cese mi agonía!
¡Al gritaros que te amo!
¡Aunque solo el viento escuche!
¡Ah que sea maldita mi desgracia!
si después de mirar la Luna en tu iris,
perdiera todo... sin renacer... en ti
quede inscrito en láminas de oro,
con el reflejo de las estrellas,
vaivén de olas... vals entre ellas...
Que quede aquí...
que finiquite aquí...
y nazca...
L.V.
trazo el camino,
que se yergue entre espinas,
conjurando el amor...
pétalos suaves,
que al tacto retroceden,
con el fuego del llanto,
con la palabra entregada...
Dulce melodía,
que alcanza su magistral desenlace,
cuando cenizas se soplan,
y un nuevo Fénix renace,
acunado en tus brazos,
protegido entre tus besos,
palpitando entre tus piernas,
adorando tú perfume,
Suave susurro,
que baña de caricias,
el alma herida por el ayer,
recogiendo los pedazos,
resanando mi cordura,
con la belleza de tu mirada,
postrada queda mi alma,
al ofreceros la sangre,
que recorre por mis venas,
sea suficiente... para demostraros,
¡Que sin ti no existo!
¡Que me vuelvo nada!
sin el calor de tu figura,
agazapado entre tus piernas,
ofrendándote mi semilla,
que sea guardada con el amor,
¡Este amor que me consume!
¡Que grita en mi pecho!
¡Corroyendo mis entrañas!
¡Para gritártelo a los cielos!
¡Que se consuma en mis infiernos!
¡Soledad, soledad!
amarga compañía,
que resguarda los presagios,
cuando vos no estas junto a mí,
¡Lágrimas!
¡Cuando me veo privado de tu ternura!
¡Maldiciendo al tiempo prolongado!
¡Enterrando una daga en mi garganta!
¡Para que cese mi agonía!
¡Al gritaros que te amo!
¡Aunque solo el viento escuche!
¡Ah que sea maldita mi desgracia!
si después de mirar la Luna en tu iris,
perdiera todo... sin renacer... en ti
quede inscrito en láminas de oro,
con el reflejo de las estrellas,
vaivén de olas... vals entre ellas...
Que quede aquí...
que finiquite aquí...
y nazca...
L.V.