donalph
Poeta recién llegado
Al cruce te sale un tal, cuando no tiene
un cómo hacer, de revestirse
con otro vestido para conquistar
una cuerda floja de otro ahorcado,
que busca venganza, la hora acuarelada
de ese toque iluminado, que desciende
los ojos de su víctima, aún viva
con tanto descaro de muerte
que cobrar, que salirse con la suya
una vez que tenga la de los demás,
abotonado para la guerra,
esa subida tiene que bajar
por ese encuentro con el abismo,
tan deseado como hermano suyo
que fue, cuando subía, y no calculó
ese otro momento, salido
de las entrañas del odio,
de trepar hasta ahí si no baja
sino pierde el encuentro
y su verde cima de altura,
controversia del camino
rodando al fondo, a la propia
mentira de su alma,
de sus recuerdos de niño,
cuando sabía pelear y vender
el ansia al resto del cuerpo suyo,
de donde baja para morir.
un cómo hacer, de revestirse
con otro vestido para conquistar
una cuerda floja de otro ahorcado,
que busca venganza, la hora acuarelada
de ese toque iluminado, que desciende
los ojos de su víctima, aún viva
con tanto descaro de muerte
que cobrar, que salirse con la suya
una vez que tenga la de los demás,
abotonado para la guerra,
esa subida tiene que bajar
por ese encuentro con el abismo,
tan deseado como hermano suyo
que fue, cuando subía, y no calculó
ese otro momento, salido
de las entrañas del odio,
de trepar hasta ahí si no baja
sino pierde el encuentro
y su verde cima de altura,
controversia del camino
rodando al fondo, a la propia
mentira de su alma,
de sus recuerdos de niño,
cuando sabía pelear y vender
el ansia al resto del cuerpo suyo,
de donde baja para morir.