Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Despechado estoy, porque tu recuerdo como mar,
cobra mayor dimensión cada a día.
Despechado por sentirme caracol, que amando el mar,
a centímetros del mar muere en la arena; sabiendo,
para colmo, que tu favor ya no me riega.
cobra mayor dimensión cada a día.
Despechado por sentirme caracol, que amando el mar,
a centímetros del mar muere en la arena; sabiendo,
para colmo, que tu favor ya no me riega.
Ensayo entonces tu llanto de ojos secos;
el que lloraste en embustera razón de despedida
junto al océano insondable que resultaste y serás;
pero tu llanto no me sale.
el que lloraste en embustera razón de despedida
junto al océano insondable que resultaste y serás;
pero tu llanto no me sale.
No puedo llorar más que el genuino llanto mío...
Y eso que de tus lágrimas, conservo su sal apócrifa.
Pero claro, no tengo cualidad melodramática.
Y eso que de tus lágrimas, conservo su sal apócrifa.
Pero claro, no tengo cualidad melodramática.
Esta despechada reflexión, -inútil acto con ínfulas
de lamento lírico- la dedico a la nada que significa para ti,
todo lo que yo pueda analizar y escribir sobre tu desdén.
Yo, un ser que si bien, a gusto cataste, no logró delimitar
ni contener las latitudes de tu pasión.
de lamento lírico- la dedico a la nada que significa para ti,
todo lo que yo pueda analizar y escribir sobre tu desdén.
Yo, un ser que si bien, a gusto cataste, no logró delimitar
ni contener las latitudes de tu pasión.
Por inepto a tus requerimientos, soy, redundo,
caracol que amando el mar, a centímetros del mar
muere en la arena... Solo que si no te merecía,
no tenías por que mentirme, vaciarme de ilusión
y arrojarme tan cerca del encaje de tu enagua.
caracol que amando el mar, a centímetros del mar
muere en la arena... Solo que si no te merecía,
no tenías por que mentirme, vaciarme de ilusión
y arrojarme tan cerca del encaje de tu enagua.
©Juan Oriental
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