Lúgubre antojo
de la vida y su espera…
crepuscular.
Me sentí muy identificada con tu haikú... Además del cariño que le he cogido a ese modo tan sublime y fugaz de hacer poesía, la muerte es siempre tema de conversación entre cafés con los amigos: esa ansiedad nunca saciada, a mi gusto, del existente que -sin conocerla- tanto divaga sobre ella.
Estrellas y saludos!