Ivonne Estefanía
Poeta fiel al portal
Oía el ruido que la noche profesaba,
los gritos, los murmullos, las mentiras
Las voces inocentes me llamaban
querían que les mostrara la salida.
los gritos, los murmullos, las mentiras
Las voces inocentes me llamaban
querían que les mostrara la salida.
Continuaba en mi sitio rezagado,
en un abismo inconsciente e infrahumano.
Me sumergía entre sollozos reprimidos
y me agitaba en un mundo relegado.
en un abismo inconsciente e infrahumano.
Me sumergía entre sollozos reprimidos
y me agitaba en un mundo relegado.
Quería correr, quería volar, quería la vida;
sobrevivir a esos vicios del infierno.
Buscaba formas de perder el miedo inmenso
que consumía a los sentidos del cerebro.
sobrevivir a esos vicios del infierno.
Buscaba formas de perder el miedo inmenso
que consumía a los sentidos del cerebro.
Pero sabía que se trataba de un sueño,
de un ficticio y momentáneo mundo etéreo.
Que pronto el cielo opacaría al infierno
y volvería a ver la luz que llevo dentro.
de un ficticio y momentáneo mundo etéreo.
Que pronto el cielo opacaría al infierno
y volvería a ver la luz que llevo dentro.
No obstante, el dolor me afligía;
y sucumbía ante el poder de los espectros.
Luchaba en vano, con la esperanza confundida,
volvía la cara y estaba sola en un desierto.
y sucumbía ante el poder de los espectros.
Luchaba en vano, con la esperanza confundida,
volvía la cara y estaba sola en un desierto.
Me levantaba y caía, sin fuerza alguna.
Tenía la fe todavía en el pensamiento.
Despertaría y regresaría de esta locura,
y acabaría con todo este sufrimiento.
Tenía la fe todavía en el pensamiento.
Despertaría y regresaría de esta locura,
y acabaría con todo este sufrimiento.
Pasaron horas siniestras e inmundas,
llegaban seres violentos e infernales,
los cuales no me daban una ayuda
sino sólo el suplicio de sus males.
llegaban seres violentos e infernales,
los cuales no me daban una ayuda
sino sólo el suplicio de sus males.
La fe y la esperanza perecieron,
mi cuerpo estaba frío y agotado.
La sangre se salía de mis entrañas,
mi corazón ya estaba desgarrado.
mi cuerpo estaba frío y agotado.
La sangre se salía de mis entrañas,
mi corazón ya estaba desgarrado.
Suplicaba y gemía por una ayuda
¡Cuál sueño! esto no era fantasía.
Moría muy lento, agonizando en la tortura,
a manos del destino y sus manías.
¡Cuál sueño! esto no era fantasía.
Moría muy lento, agonizando en la tortura,
a manos del destino y sus manías.
Lo único que sé y de lo que estoy segura
es que el mundo terrenal yo he dejado
Fantasmas y espectros son mi mundo,
condenas y castigos me han ahogado.
es que el mundo terrenal yo he dejado
Fantasmas y espectros son mi mundo,
condenas y castigos me han ahogado.
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