Laura Tolkien
Poeta fiel al portal
Me inclino ante el mundo
Con la cabeza erguida
Con el cáliz elevado al cielo
Es la hora de mi fin
Llantos de amigos
De seres queridos
Inundan el ambiente.
Miradas de lástima
Y falsos lamentos
Intentan consolarme
Que ilusos
No entienden que mi muerte no es más que una ilusión.
No entienden que esta cicuta que he de beber
Es más un ángel que un verdugo
Que el verdugo es el amor
Una bomba del tiempo
Una toxina que mata lánguidamente
Una túnica de rosas
Que al asirse a mí
Sus espinas me desangran.
Es ella la cicuta
Es ella la que corrompió mi corazón
Y sólo el odio y la muerte me redimirán.
E limbo es mi destino
Y lo acepto con alegría
Algunos dicen que voy al olimpo
Que ingenuos
No entienden que el olimpo no es más que un espejismo,
La vana esperanza de creer que encontraremos felicidad
Tras el velo de la muerte.
Ha llegado la hora
Cierro los ojos
El odio me corroe
Alguien pregunta que predico
No predico nada
Sólo la guerra
La guerra del alma
Y la guerra de mi alma
Al fin ha terminado.
Con la cabeza erguida
Con el cáliz elevado al cielo
Es la hora de mi fin
Llantos de amigos
De seres queridos
Inundan el ambiente.
Miradas de lástima
Y falsos lamentos
Intentan consolarme
Que ilusos
No entienden que mi muerte no es más que una ilusión.
No entienden que esta cicuta que he de beber
Es más un ángel que un verdugo
Que el verdugo es el amor
Una bomba del tiempo
Una toxina que mata lánguidamente
Una túnica de rosas
Que al asirse a mí
Sus espinas me desangran.
Es ella la cicuta
Es ella la que corrompió mi corazón
Y sólo el odio y la muerte me redimirán.
E limbo es mi destino
Y lo acepto con alegría
Algunos dicen que voy al olimpo
Que ingenuos
No entienden que el olimpo no es más que un espejismo,
La vana esperanza de creer que encontraremos felicidad
Tras el velo de la muerte.
Ha llegado la hora
Cierro los ojos
El odio me corroe
Alguien pregunta que predico
No predico nada
Sólo la guerra
La guerra del alma
Y la guerra de mi alma
Al fin ha terminado.