Fueron parte de una oscura nube.
Ocultas, en cada gota de lluvia
penetraron mi piel, quemaron mis huesos.
Ensambladas, crearon la trama irrepetible
se adueñaron de mi corazón
de la estructura de mi alma.
A la vejez de mis ilusiones
querer existir inalterable
me deformó como a una cáscara sin motivo de ser
y quebrado terminé.
Moribundo, ajusté mi muerte desbordante
atravesando mis ojos atontados
rodando por mis mejillas
desgranándome en otras gotas
que lanzadas y pidiendo auxilio a la tierra
caían
en la garganta de mi propio vacío.
Así sobreviví otra noche
otra noche... sin ti.
Última edición: