Kevin Peralta
Poeta recién llegado
MUERTE
Voraz ejército que al vencido encierra
sin dar a la clemencia un camino abierto.
A esto que es mi vida tornas en guerra.
No vas hacia el descanso hasta verme muerto.
Humeante fortaleza después que un día
como a Babilonia tan fácil venciste.
Un leve portento de súbito ansía
el alma de un sufrido y el ser de un triste.
Un cetro escarlata, trono de rubí,
corona incandescente, un sol incipiente.
El cambio que deseo total en mí,
poder a la pesada conciencia anuente.
El tiempo de vivir bajo un ilusorio
sistema que avanzando corre a su fin
sin da ninguna tregua a ningún expiatorio
que al suelo derrame su líquido carmín.
El tiempo… que inclemente adelante avanza,
la altisonante voz de la eternidad,
la falsa ilusión y la falsa esperanza
de tener una infinita potestad.
¡Qué es el hombre mortal! ¡Qué es la voz del mundo
ante un brillo impotente de luz de sol!
¡qué es lo efímero ante un poder tan profundo!
¡qué es la esperanza ante el poder del Seol!
Voraz ejército que al vencido encierra
sin dar a la clemencia un camino abierto.
A esto que es mi vida tornas en guerra.
No vas hacia el descanso hasta verme muerto.
Humeante fortaleza después que un día
como a Babilonia tan fácil venciste.
Un leve portento de súbito ansía
el alma de un sufrido y el ser de un triste.
Un cetro escarlata, trono de rubí,
corona incandescente, un sol incipiente.
El cambio que deseo total en mí,
poder a la pesada conciencia anuente.
El tiempo de vivir bajo un ilusorio
sistema que avanzando corre a su fin
sin da ninguna tregua a ningún expiatorio
que al suelo derrame su líquido carmín.
El tiempo… que inclemente adelante avanza,
la altisonante voz de la eternidad,
la falsa ilusión y la falsa esperanza
de tener una infinita potestad.
¡Qué es el hombre mortal! ¡Qué es la voz del mundo
ante un brillo impotente de luz de sol!
¡qué es lo efímero ante un poder tan profundo!
¡qué es la esperanza ante el poder del Seol!