Ando...
amando el tronar del cielo,
que llama a dormir, al tiempo;
su trineo nuevo, de horizontes reflejos;
la frialdad nocturna,
que me llama afuera,
a las comparsas de los grillos,
a las fanfarrias de los búhos.
Avanzo, por esperanzas
con garantía, sin fecha de vencimiento,
con su vuelo en mariposa;
mi nariz conoce el sendero;
que conduce a las columnas
de la noche.
Y no obstante tiembla mi vista,
quizá no madrugue en versos,
es tarde y cumplí a mis huesos,
cien paseos en el día,
por el pan, y otros enredos.
Duermo...
besando el vacío mudo,
que me convence de lo
terrenal; y de que soy menos.
amando el tronar del cielo,
que llama a dormir, al tiempo;
su trineo nuevo, de horizontes reflejos;
la frialdad nocturna,
que me llama afuera,
a las comparsas de los grillos,
a las fanfarrias de los búhos.
Avanzo, por esperanzas
con garantía, sin fecha de vencimiento,
con su vuelo en mariposa;
mi nariz conoce el sendero;
que conduce a las columnas
de la noche.
Y no obstante tiembla mi vista,
quizá no madrugue en versos,
es tarde y cumplí a mis huesos,
cien paseos en el día,
por el pan, y otros enredos.
Duermo...
besando el vacío mudo,
que me convence de lo
terrenal; y de que soy menos.