Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
Que no se apague tu mirada,
que no se quiebre tu sonrisa,
que ni aun la mas fría brisa
robe tu deseo de ser amada.
Que nunca te sientas blasfemada,
que solo te de tiernas caricias,
y que solo sean buenas noticias
de mi alma por ti enamorada.
Eres mi bella mujer adorada,
y te dedico mi vida completa,
en las buenas y malas jugadas
que el destino nos ponga en la puerta
Hasta que mi piel se torne ajada
y el cabello de blanco se pinte,
hasta que la vida me pida irme
serás siempre, mi mujer adorada
que no se quiebre tu sonrisa,
que ni aun la mas fría brisa
robe tu deseo de ser amada.
Que nunca te sientas blasfemada,
que solo te de tiernas caricias,
y que solo sean buenas noticias
de mi alma por ti enamorada.
Eres mi bella mujer adorada,
y te dedico mi vida completa,
en las buenas y malas jugadas
que el destino nos ponga en la puerta
Hasta que mi piel se torne ajada
y el cabello de blanco se pinte,
hasta que la vida me pida irme
serás siempre, mi mujer adorada
