la_huella_del_aire
Poeta adicto al portal
Mujer apátrida
A I. L.
Óleo de Marco Ortolan
Porque te hiciste tan mío,
eres en mi piel palabra viva,
verbo que se vuelve caricia
en musicales agonías.
Te huelo, te veo
eres como una luz incandescente
que se despedaza en mi noche.
Rondas salvaje
entre vagabundas y sísmicas caricias.
Allí, donde todo es silencio,
y el oráculo de tu boca
me sentencia a tu cuerpo.
Te amo,
soy una mujer apátrida,
que cae en tus brazos como herida,
como vencida en su éxodo
por profanas filosofías,
hastiados destinos,
con ese poder del amor
que ha sobrevivido.
Recoges de mi esencia
pasiones inocentes,
ruegos del alma
que gimientes deliran.
Hay una combustión intensa
en todos mis abismos,
soy una soberana erupción
que volcánica te aferra.
Y te siento
en la vigilante línea de mis límites,
así, en esa inexplicable demencia,
como un secreto profano,
que en un códice se guarda.
Como una sombra
que entre humos talla una figura,
para absorverla del aire,
en reminiscentes locuras.
08-06-2014
eres en mi piel palabra viva,
verbo que se vuelve caricia
en musicales agonías.
Te huelo, te veo
eres como una luz incandescente
que se despedaza en mi noche.
Rondas salvaje
entre vagabundas y sísmicas caricias.
Allí, donde todo es silencio,
y el oráculo de tu boca
me sentencia a tu cuerpo.
Te amo,
soy una mujer apátrida,
que cae en tus brazos como herida,
como vencida en su éxodo
por profanas filosofías,
hastiados destinos,
con ese poder del amor
que ha sobrevivido.
Recoges de mi esencia
pasiones inocentes,
ruegos del alma
que gimientes deliran.
Hay una combustión intensa
en todos mis abismos,
soy una soberana erupción
que volcánica te aferra.
Y te siento
en la vigilante línea de mis límites,
así, en esa inexplicable demencia,
como un secreto profano,
que en un códice se guarda.
Como una sombra
que entre humos talla una figura,
para absorverla del aire,
en reminiscentes locuras.
08-06-2014
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