café en chernobyl
Poeta recién llegado
De cuello de mirlo, de bohemia
de bulevares, alas color tarde.
El charol y el carey de tu vestimenta
apagan faroles en la plaza;
tu luz de periplo y la aguamarina
de tus lágrimas, lo prenden.
Las pinzas guardadas en el escote,
tu figura de montaña rusa
y tu palabra que no sana.
Rompes el corazón de un cretino,
que no sabe si te ama,
cansado en el catre y con su pipa
llena de tabaco
observa lo escrito en la máquina.
Las persianas sin sombra,
la casa sin respiración,
el suicidio es para los tontos.
Eres libre como la mujer de ahora,
esclava de sus propias
cadenas, bella si ella se quiere
ver bella.
Me dejas en masturbación,
en insolación, bajo un tren sin ruedas.
Te veo con otro mejor,
no mejor que yo, pero que sí
puede fingir un te quiero.
de bulevares, alas color tarde.
El charol y el carey de tu vestimenta
apagan faroles en la plaza;
tu luz de periplo y la aguamarina
de tus lágrimas, lo prenden.
Las pinzas guardadas en el escote,
tu figura de montaña rusa
y tu palabra que no sana.
Rompes el corazón de un cretino,
que no sabe si te ama,
cansado en el catre y con su pipa
llena de tabaco
observa lo escrito en la máquina.
Las persianas sin sombra,
la casa sin respiración,
el suicidio es para los tontos.
Eres libre como la mujer de ahora,
esclava de sus propias
cadenas, bella si ella se quiere
ver bella.
Me dejas en masturbación,
en insolación, bajo un tren sin ruedas.
Te veo con otro mejor,
no mejor que yo, pero que sí
puede fingir un te quiero.
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