Rudolf
Poeta recién llegado
Desde que estás en mí
con tu voz
y tu aroma,
con tu pausa
y tus ojos,
con las letras
y la risa,
la vida...
cotidiana mia,
es más alegre
y dichosa.
Soles sobre cielo azul,
nubes de algodón,
viento en calma.
Desde que apareciste así,
sin anunciarte,
el diario trasegar...
mi cotidiana,
es una fiesta enorme
de amaneceres,
arco irís de esperanza,
certezas diarias,
plazos que al anochecer se vencen
porque construir
entre los dos,
es nuestra mejor tarea
cotidiana.
Y así
paso a paso
ojo a oído,
boca a piel,
mano a ternura,
calor a abrazo
y ritmo a tu ritmo,
el manual de los dos
único y nuestro
es tan cotidiano
como este amor naciente.
Como tú,
como yo,
jornaleros de la vida,
hacedores del día...
cotidianos de ambos
y del cariño.
con tu voz
y tu aroma,
con tu pausa
y tus ojos,
con las letras
y la risa,
la vida...
cotidiana mia,
es más alegre
y dichosa.
Soles sobre cielo azul,
nubes de algodón,
viento en calma.
Desde que apareciste así,
sin anunciarte,
el diario trasegar...
mi cotidiana,
es una fiesta enorme
de amaneceres,
arco irís de esperanza,
certezas diarias,
plazos que al anochecer se vencen
porque construir
entre los dos,
es nuestra mejor tarea
cotidiana.
Y así
paso a paso
ojo a oído,
boca a piel,
mano a ternura,
calor a abrazo
y ritmo a tu ritmo,
el manual de los dos
único y nuestro
es tan cotidiano
como este amor naciente.
Como tú,
como yo,
jornaleros de la vida,
hacedores del día...
cotidianos de ambos
y del cariño.