ministro oskuro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay una mujer amante, mujer errante,
mujer de bruma, precedida de suspiros
fragantes, siendo en mis horas de deliquios
su imagen, narcótica, femenil y elegante.
Tiene porte de reina prodigiosa, su semblante
primoroso semeja un lívido jardín de nardos,
y sus ojos góticos floridos son dos perdidos
diamantes, reflejados en mi faz sombría y delirante.
Y en su renombre de elegida y adorada,
ríe haciendo su último juego de mujer amada
y con nebulosa mirada de luna arrogante,
se aleja y se aleja en delicada bienandanza
dejando a mi alma taciturna y sin bonanza,
en un tétrico infierno, como el que viera Dante.