Mujer de fuego

José Rafael Echavarría

Poeta recién llegado
Obséquiale un beso de estímulos
y respírala desde su alma diáfana;
que su aliento te idolatre hasta verse sofocado
y se torne agonizante.

Tócala, como si el sol incendiara
la piel de la tierra, en llamaradas...
y siéntela, aun más fuerte de lo que el mar
sacude a la arena en caos de tempestad.

Embelésala; sé una víbora insaciable
y hazla delirar con tu ponzoña,
que su colchón se mantenga vacante
aguardando nuevamente tu derroche de amor y ternezas.

Sedúcela, y que el néctar
de tu cuerpo chocolate se mezcle
con el néctar de su cuerpo caramelo;
nacerá de inmediato un nuevo dulce,
un dulce exquisito, inmejorable.

Enciéndela; que el fuego en tus besos crepite
e incinere sus labios deseosos...
y ámala, en el pasado de la diosa Afrodita,
en tu presente como amante;
sólo al tiempo imparable que un día
vendrá por ella, apártalo de su edad.

Sensibilízate; une tu inocencia a la suya,
así morirá el placer en manos de dos almas puras...
y bésala, con los labios del honesto,
con la intención de lo imperecedero,
con tus sentimientos enteramente expuestos…
con el propósito inmutable de lealtad.

Conquístala; enardece su corazón
con veladas intensas… éstas aparean sudores,
acoplan pieles...
y arriésgate; asalta los jardines
y roba cuantas flores encuentres en ellos,
colócalas en su cabellera
y serán cada una de sus hebras,
policromía primaveral.

Valórala; no estafes sus caricias,
su amor leal, huyendo como avaricioso ladrón...
y hazle el amor en la cama de su ternura,
procurando avivar incesantemente
la hoguera de su femineidad.

Dueña del corazón enamoradizo...
tú, mujer de fuego.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba