Mary Mura
Poeta veterano en el portal
Mujer de otoño
En una fría mañana caminaba una mujer,
con su cuello tan alzado que apenas podía ver.
El andar era pesado presagiando aquel entuerto,
adivinando el encuentro muchas veces reiterado.
Adivina ya las quejas sutilmente acomodadas,
para ser desparramadas cuando acabe de llegar.
Las mismas palabras dichas con sus puntos y sus comas,
como si fuese una bola que no deja de rodar.
En una fría mañana caminaba una mujer,
con su cuello tan alzado que apenas podía ver.
El andar era pesado presagiando aquel entuerto,
adivinando el encuentro muchas veces reiterado.
Adivina ya las quejas sutilmente acomodadas,
para ser desparramadas cuando acabe de llegar.
Las mismas palabras dichas con sus puntos y sus comas,
como si fuese una bola que no deja de rodar.