ade castillo
Poeta adicto al portal
Mujer de piedra
Tú me llamabas la mujer de piedra,
la mujer que no llora ninguna ausencia,
la que sabe decir adiós sin dar la vuelta,
la que enfrenta el dolor con gran destreza.
¿Recuerdas? Me llamabas mujer soberbia,
mujer vestida de indiferencia,
ataviada de orgullo, disfrazada de nobleza,
acostumbrada a hacer del llanto una comedia.
¡Que tan poco me conociste! Fue una tristeza,
jamás supiste que mi alma moría sedienta,
que mi corazón en su palpitar pedía clemencia,
que mis ojos divagaban por amor, noches enteras.
¿Sabes? Ignoraste el gemido de mi impotencia,
el sollozo interno que se perdía entre asperezas,
el silencio disfrazado de mujer altanera,
Tu mundo fue ajeno a mi castillo de rejas.
No supiste el efecto de regalarme una hoja seca,
ni la magia de salir ha bailar en noches bohemias
el éxtasis de hablar de amor bajo la luna llena
Con desilusión hoy te dice adiós, tu mujer de piedra
Adela Castillo
Tú me llamabas la mujer de piedra,
la mujer que no llora ninguna ausencia,
la que sabe decir adiós sin dar la vuelta,
la que enfrenta el dolor con gran destreza.
¿Recuerdas? Me llamabas mujer soberbia,
mujer vestida de indiferencia,
ataviada de orgullo, disfrazada de nobleza,
acostumbrada a hacer del llanto una comedia.
¡Que tan poco me conociste! Fue una tristeza,
jamás supiste que mi alma moría sedienta,
que mi corazón en su palpitar pedía clemencia,
que mis ojos divagaban por amor, noches enteras.
¿Sabes? Ignoraste el gemido de mi impotencia,
el sollozo interno que se perdía entre asperezas,
el silencio disfrazado de mujer altanera,
Tu mundo fue ajeno a mi castillo de rejas.
No supiste el efecto de regalarme una hoja seca,
ni la magia de salir ha bailar en noches bohemias
el éxtasis de hablar de amor bajo la luna llena
Con desilusión hoy te dice adiós, tu mujer de piedra
Adela Castillo