Mujer dulce y andariega
Mujer voraz, de plumas y laureles,
Mujer voraz, de plumas y laureles,
es a mí, al que le finges llantos de alfiles célebres.
Usurpando a ultranza, bajo trapos húmedos
sus detalles, en completo estado borrachoso.
¡suéltenla!
Y déjenle acercarse a este hombre, de cresta roja
que se prende a una montaña, con ambición,
por todas sus dulzuras, como aroma de arroz y leche.
¡Te estoy bailando!
Desátale sus verbos, y déjenle en canela
por la tarde cuando pase, y lama sus detalles
que han crecido junto a sus pisadas,
dándole a la vida, una nueva distancia,
de aquí a una estrella, con el hombre que ocasiona,
una mirada de tunqui, vanidosa y elegante
destellándole las calmas al amor de dos,
en la ceja de una selva.