LEONIDAS VALLEJOS
Poeta recién llegado
Estoy escondiendo con una sonrisa al dolor,
pero a mis lágrimas no las puedo encubrir,
siento que mi corazón deja de palpitar
dentro de mi caja toráxica y que mi alma
se quebranta y cae a tierra convertida en polvo.
¡Cómo pude amarte tanto deshonesta mujer,
hoy al verte con mis propios ojos cómo te besabas
con él, tengo una indignación muy grande
que no lo calma ni el amor de mi madre, ay de mí!
¡Cómo fui capaz de querer a una mujer infiel,
farsante y vil como tú! Fue hasta tal punto
el daño que me hiciste que el corazón prefiere
extinguirse en su peculiar latido con el rememorar.
Me traicionaste, lo admito con un pesar insoportable
Trato de ser fuerte pero las lágrimas están dando
vueltas por el unguis de mis ojos por la herida
que has dejado porque no encontraré medicina
para su sanación y la cicatriz no será cubierta del todo.
pero a mis lágrimas no las puedo encubrir,
siento que mi corazón deja de palpitar
dentro de mi caja toráxica y que mi alma
se quebranta y cae a tierra convertida en polvo.
¡Cómo pude amarte tanto deshonesta mujer,
hoy al verte con mis propios ojos cómo te besabas
con él, tengo una indignación muy grande
que no lo calma ni el amor de mi madre, ay de mí!
¡Cómo fui capaz de querer a una mujer infiel,
farsante y vil como tú! Fue hasta tal punto
el daño que me hiciste que el corazón prefiere
extinguirse en su peculiar latido con el rememorar.
Me traicionaste, lo admito con un pesar insoportable
Trato de ser fuerte pero las lágrimas están dando
vueltas por el unguis de mis ojos por la herida
que has dejado porque no encontraré medicina
para su sanación y la cicatriz no será cubierta del todo.