Josué M. Marrero
Poeta recién llegado
En el nombre del padre
todos entendieron
Que no hay penumbra sin ti
que me libere del fuego
Sol que me incendia,
a puro desdén
de la vida que hoy,
me quita el ayer
Sombras que laten
incrustadas en mi ser
de musas pasadas
que me sonreían ayer
Dejando mi piel
llena de añejos de miel
y un corazón
que quisiera volver
Tanto amor guardado,
para mi diosa del mar,
Que el día que llegue
No la sabré yo amar
Misterio siniestro
La espera fiel
De un futuro lejano
Que se posa sobre mi piel
Fantasma maldito
Bendito martirio
Las mujeres son rosas
Que nos causan delirios
Tu hoy me olvidas
Tu recuerdo se retira
Pero el tiempo no es quien
Para quitarnos la vida
Solo espero la que nubla
La que mi cielo deslumbra
Aquí en mi lecho
Compartiendo la luna
En el nombre del padre
En el nombre del hijo
Aquellos recuerdos
Se los lleva el olvido
todos entendieron
Que no hay penumbra sin ti
que me libere del fuego
Sol que me incendia,
a puro desdén
de la vida que hoy,
me quita el ayer
Sombras que laten
incrustadas en mi ser
de musas pasadas
que me sonreían ayer
Dejando mi piel
llena de añejos de miel
y un corazón
que quisiera volver
Tanto amor guardado,
para mi diosa del mar,
Que el día que llegue
No la sabré yo amar
Misterio siniestro
La espera fiel
De un futuro lejano
Que se posa sobre mi piel
Fantasma maldito
Bendito martirio
Las mujeres son rosas
Que nos causan delirios
Tu hoy me olvidas
Tu recuerdo se retira
Pero el tiempo no es quien
Para quitarnos la vida
Solo espero la que nubla
La que mi cielo deslumbra
Aquí en mi lecho
Compartiendo la luna
En el nombre del padre
En el nombre del hijo
Aquellos recuerdos
Se los lleva el olvido