Carlos Clemente Olivares
Poeta recién llegado
Mujer, mi sendero cruel por el cual yo busco paso,
tienda de campaña donde deseo descansar de mi trazo,
corola de rosa, pistilo de lirio
cuesta arriba de mi último suspiro.
Mujer, yo te amo tal cual eres
pues de mi llano logras dar el verde al pasto,
diosa de amor, compañera de Eros,
guardiana protectora de mi sueño vasto.
Grito de desespero eres, mujer
cuando te veo y mueves las fibras de todo mi ser,
manto de cielo eres cuando en mis sueños no me atrevo a tocarte
e imagen instantánea eres cuando el destino me niega el privilegio de mirarte.
Compañera atroz de mis perdidos consuelos
que traviesos e iracundos traen mi alma por los suelos,
delirio de miedo y calle sin paso
es aquel tu inolvidable beso.
Te observo cuando aun distante tu alma a otro pertenece,
te amo aun cuando mis celos no dejan de verterse.
Muerte de deseo, luna de Saturno, que deja en mi cuerpo un sabor a ti,
tan fuerte y suave que quiero de él, hacerlo un miembro más de mí.
Niña de ojos dulces y piel ceniza
tu lindo rostro siempre me hipnotiza,
labios de carmín, hombros de esperanza,
los iris de mis ojos de observarte no se cansan.
Cabello perezoso de caída firme,
silueta sigilosa dueña del paso por donde deseo irme,
vientre de fuego, candente como rosa,
pubis en reposo, luz de esperanza luminosa.
Alma segura de convicciones fuertes,
llanto de desespero por causas inertes,
corazón de acero guardián de tus ilusiones,
sangre que corre plena y llena de pasiones.
Tú lagrima tesoro invaluable
muestra de tu amor tan entrañable,
tu suspiro deseoso
rictus de mi rostro celoso.
Clara es la luna, tanto que el sol siente envidia
y es porque la noche ha siempre de guardar vigilia,
para evitar el perturbar de tus sueños alados
mientras mi libreta se llena de pensamientos postrados.
Mujer, mi dueña
amo tu figura risueña
el perfume de tu cuerpo
y la lluvia de tu puerto.
Mujer, te amo entera
Instantánea y pasajera,
mujer, te amo toda
aun cuando mi alma de desconsuelo llora.
Gracia divina descendió del cielo
al sentir divino hasta donde pisas el suelo,
placer de dios, alcance la gloria,
cuando regalas a mí una sonrisa sola.
Mujer te amo sin remedio
y eso no tiene solución,
mujer perdóname si incomodo tu pasión,
pero amarte es un placer que dios me regaló.
Gracias mujer, por existir etérea,
gracias mujer, has vuelto a mí la materia,
gracias mujer, por vivir ausente,
gracias divina mujer, por hacerte en mi vida presente.
tienda de campaña donde deseo descansar de mi trazo,
corola de rosa, pistilo de lirio
cuesta arriba de mi último suspiro.
Mujer, yo te amo tal cual eres
pues de mi llano logras dar el verde al pasto,
diosa de amor, compañera de Eros,
guardiana protectora de mi sueño vasto.
Grito de desespero eres, mujer
cuando te veo y mueves las fibras de todo mi ser,
manto de cielo eres cuando en mis sueños no me atrevo a tocarte
e imagen instantánea eres cuando el destino me niega el privilegio de mirarte.
Compañera atroz de mis perdidos consuelos
que traviesos e iracundos traen mi alma por los suelos,
delirio de miedo y calle sin paso
es aquel tu inolvidable beso.
Te observo cuando aun distante tu alma a otro pertenece,
te amo aun cuando mis celos no dejan de verterse.
Muerte de deseo, luna de Saturno, que deja en mi cuerpo un sabor a ti,
tan fuerte y suave que quiero de él, hacerlo un miembro más de mí.
Niña de ojos dulces y piel ceniza
tu lindo rostro siempre me hipnotiza,
labios de carmín, hombros de esperanza,
los iris de mis ojos de observarte no se cansan.
Cabello perezoso de caída firme,
silueta sigilosa dueña del paso por donde deseo irme,
vientre de fuego, candente como rosa,
pubis en reposo, luz de esperanza luminosa.
Alma segura de convicciones fuertes,
llanto de desespero por causas inertes,
corazón de acero guardián de tus ilusiones,
sangre que corre plena y llena de pasiones.
Tú lagrima tesoro invaluable
muestra de tu amor tan entrañable,
tu suspiro deseoso
rictus de mi rostro celoso.
Clara es la luna, tanto que el sol siente envidia
y es porque la noche ha siempre de guardar vigilia,
para evitar el perturbar de tus sueños alados
mientras mi libreta se llena de pensamientos postrados.
Mujer, mi dueña
amo tu figura risueña
el perfume de tu cuerpo
y la lluvia de tu puerto.
Mujer, te amo entera
Instantánea y pasajera,
mujer, te amo toda
aun cuando mi alma de desconsuelo llora.
Gracia divina descendió del cielo
al sentir divino hasta donde pisas el suelo,
placer de dios, alcance la gloria,
cuando regalas a mí una sonrisa sola.
Mujer te amo sin remedio
y eso no tiene solución,
mujer perdóname si incomodo tu pasión,
pero amarte es un placer que dios me regaló.
Gracias mujer, por existir etérea,
gracias mujer, has vuelto a mí la materia,
gracias mujer, por vivir ausente,
gracias divina mujer, por hacerte en mi vida presente.