Me condené para siempre
al decirte que te amaba,
al confesar que mí vida
no era nada si no estabas.
Pequé por querrete tanto
que se agotarón mis ojos,
mirándo todo el encanto
que tu alma desprendía.
Soñando que tú eras mia
dejé que mí corazón,
ese que apenas latía
desbocara la pasión.
Manejado por tus ojos
mí caminar avanzaba,
sin darme cuenta alma mía
que tu mirada engañaba.
Pronto me setí caido
en profundo sumidero,
supe que no fuí el primero
quizá el ultimo tampoco.
por que dentro de ese abísmo
de esa espiral inconsciente,
tú vas dañando a la gente
que te quiere de verdad.
Y como el preso que acaba
al final ajusticiado,
tú tendrás lo que has sembrado,
dolor, y triteza amarga.
al decirte que te amaba,
al confesar que mí vida
no era nada si no estabas.
Pequé por querrete tanto
que se agotarón mis ojos,
mirándo todo el encanto
que tu alma desprendía.
Soñando que tú eras mia
dejé que mí corazón,
ese que apenas latía
desbocara la pasión.
Manejado por tus ojos
mí caminar avanzaba,
sin darme cuenta alma mía
que tu mirada engañaba.
Pronto me setí caido
en profundo sumidero,
supe que no fuí el primero
quizá el ultimo tampoco.
por que dentro de ese abísmo
de esa espiral inconsciente,
tú vas dañando a la gente
que te quiere de verdad.
Y como el preso que acaba
al final ajusticiado,
tú tendrás lo que has sembrado,
dolor, y triteza amarga.