mujerbonita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Mujer, te vi llorando...
De repente entré en ese lugar
donde todo se arregla con vocablos,
te vi doblada en la silla sin hablar
y en tus ojos clavados mil retablos.
Al mirarte llover copiosamente
escuchando la tortura que te embarga,
asimilé la belleza de tu frente
y la nobleza femenina de tu alma.
Te abracé, en respuesta a tus sollozos
y en mi pecho gotearon las espinas,
con tierno paño enjugué tus ojos
y limpié con dulzura tus esquinas.
Levántate mujer, no sufras tanto
hoy sé que el pasado te atormenta,
toma mi mano, te ayudo, te levanto;
acepta la vela, que tibia te calienta.
Y te duele el desamparo de esos niños
aquellos que no llevan sangre tuya,
pero gozan con fuerza tu cariño;
como ángel protector que los arrulla.
Levántate mujer,
que los mares no tapen tu sonrisa
existen puertas que se cierran de repente
pero siempre queda abierta una cornisa
donde untes el limo de tu frente.
De repente entré en ese lugar
donde todo se arregla con vocablos,
te vi doblada en la silla sin hablar
y en tus ojos clavados mil retablos.
Al mirarte llover copiosamente
escuchando la tortura que te embarga,
asimilé la belleza de tu frente
y la nobleza femenina de tu alma.
Te abracé, en respuesta a tus sollozos
y en mi pecho gotearon las espinas,
con tierno paño enjugué tus ojos
y limpié con dulzura tus esquinas.
Levántate mujer, no sufras tanto
hoy sé que el pasado te atormenta,
toma mi mano, te ayudo, te levanto;
acepta la vela, que tibia te calienta.
Y te duele el desamparo de esos niños
aquellos que no llevan sangre tuya,
pero gozan con fuerza tu cariño;
como ángel protector que los arrulla.
Levántate mujer,
que los mares no tapen tu sonrisa
existen puertas que se cierran de repente
pero siempre queda abierta una cornisa
donde untes el limo de tu frente.
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