Meigo
Poeta Reconocido
En mi mundo, ¡mujer tenías que ser!
Para avivar de nuevo el fuego ahogado,
perfumando el sueño desesperado.
Arcángel de la sed de una mujer.
Piel tan delicada para beber
del sudor que a la mañana excitado
relata las historias del pecado
que parecen sucedidas ayer.
Parece que el reloj adelantado
impacientaba al vaho de los cristales
contando las espigas que ha cortado
el chico que esperaba en los portales.
Te ha tocado ser mujer, te ha tocado
hacer un paraíso de los males.
Perdonad este poema, no suelo escribir desde el amor a personas.
Para avivar de nuevo el fuego ahogado,
perfumando el sueño desesperado.
Arcángel de la sed de una mujer.
Piel tan delicada para beber
del sudor que a la mañana excitado
relata las historias del pecado
que parecen sucedidas ayer.
Parece que el reloj adelantado
impacientaba al vaho de los cristales
contando las espigas que ha cortado
el chico que esperaba en los portales.
Te ha tocado ser mujer, te ha tocado
hacer un paraíso de los males.
Perdonad este poema, no suelo escribir desde el amor a personas.