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Mujer Vestida de Noche

Bender Carvajal

Poeta recién llegado
Ya no me inventes
que la belleza
no te viene,
si vestirte color de noche
te quedó como a ninguna,
con sol de plata sobre el edén
de tus pechos
y las pequeñas balsas
negras
con que tus pies
me condujeron
río arriba
por Almeyda.
No te niego
la estocada certera
de tu perfume
con sosiego seductor,
y de cómo
tras la estela de tu aroma
iba nutriéndome
el olfato
con bypass directo
a este corazón
que me enamoras
por doquier;
sí, tu perfume
color de otoño
con ligera reminiscencia
del verano
al que aún te huele la piel
y la humedad de tu pelo
que perseguían mis ojos
mientras pedía un deseo;
sí, tu pelo
que recién lavado
tiene esa fragancia
de atrevida inocencia
como cuando
el amor te queda
como a ninguna otra
sobre mi lecho.
Pero no te creas,
me enamoró también
el asomo de tus piernas,
pilares de pálida luz
como cascadas desbordándose
a la orilla de tu vestido,
rodillas de limbo inalterable,
muslos de tornasol
delicados como
el revuelo de su perfume,
y el arcoíris que volteabas
con las costuras
a la vista
como si cosieras el paraíso
y te lo pusieras
desde los hombros
hasta las rodillas,
con todos los intermedios
del amor con que te miraba
porque vestida tú
con el color de la noche,
la belleza, te lo juro,
te viene como a ninguna otra.


Cada cosa contigo,
cada vez,
es como la primera vez,
te lo dije
y me robó tu mano
el corazón una vez más
por esa calle
de cuyo nombre
quisiera acordarme,
y sintiéndolo tan vivo
sonreíste
desgranándote el rubor
mientras no dejaba de temblar…


Lo siento…
el beso era inevitable…
El amor de un hombre enamorado
carece de toda responsabilidad
con una mujer
que cuando se viste
color de noche
el amor le queda
como a ninguna otra…
 
Última edición:
Ya no me inventes
que la belleza
no te viene,
si vestirte color de noche
te quedó como a ninguna,
con sol de plata sobre el edén
de tus pechos
y las pequeñas balsas
negras
con que tus pies
me condujeron
río arriba
por Almeyda.
No te niego
la estocada certera
de tu perfume
con sosiego seductor,
y de cómo
tras la estela de tu aroma
iba nutriéndome
el olfato
con bypass directo
a este corazón
que me enamoras
por doquier;
sí, tu perfume
color de otoño
con ligera reminiscencia
del verano
al que aún te huele la piel
y la humedad de tu pelo
que perseguían mis ojos
mientras pedía un deseo;
sí, tu pelo
que recién lavado
tiene esa fragancia
de atrevida inocencia
como cuando
el amor te queda
como a ninguna otra
sobre mi lecho.
Pero no te creas,
me enamoró también
el asomo de tus piernas,
pilares de pálida luz
como cascadas desbordándose
a la orilla de tu vestido,
rodillas de limbo inalterable,
muslos de tornasol
delicados como
el revuelo de su perfume,
y el arcoíris que volteabas
con las costuras
a la vista
como si cosieras el paraíso
y te lo pusieras
desde los hombros
hasta las rodillas,
con todos los intermedios
del amor con que te miraba
porque vestida tú
con el color de la noche,
la belleza, te lo juro,
te viene como a ninguna otra.

Cada cosa contigo,
cada vez,
es como la primera vez,
te lo dije
y me robó tu mano
el corazón una vez más
por esa calle
de cuyo nombre
quisiera acordarme,
y sintiéndolo tan vivo
sonreíste
desgranándote el rubor
mientras no dejaba de temblar…

Lo siento…
el beso era inevitable…
El amor de un hombre enamorado
carece de toda responsabilidad
con una mujer
que cuando se viste
color de noche
el amor le queda
como a ninguna otra…


Muy bello tu poema de amor,
muy agradable y sosegado de leer.
Me gustó mucho, un placer haber pasado, un beso:::hug:::
 

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