ulisesblanco
Poeta recién llegado
MUJER.
Mujer, palabra compuesta por 5 letras
formando en cada una de ellas
una línea inmensa
que podría conjugarse
de un millón de formas diversas.
Mujer.
Tan Maravillosas como la inmensidad de este mundo.
Tan Únicas que no podían calcarse en una hoja de papel solo en las estrellas.
Tan Joviales que no es necesario pedirles permiso para estar a su lado, solo dedicarles una sonrisa, mirarlas a los ojos y traerles la flor mas bella del sitio más elevado.
Tan Emocionantes que el pasar un día entero con ellas resulta en un viaje,
en donde el regreso parece desagradable,
no se le quiere encontrar
tampoco retroceder ni volver jamás,
solo para pasar con ellas un ratito más.
Tan Raras que para entenderlas
no solo hay que escucharlas,
se necesita algo extra,
como pelear contra un dios
donde el resultado de la batalla
solo da un vencedor.
El ganador son ellas
tan invencibles,
con todas sus armas temibles
a las que llamamos encantos
y nos derrotan sin importar la fuerza
del escudo que estemos usando.
La palabra mujer que describe inmensidad de cosas
que el hombre no imagina y desconoce,
pero les da eso que a veces no se comprende
y que nos encanta tanto
estando en sus manos
sin siquiera notarlo.
Ese es el misticismo misterioso
con el que ellas nacen,
la conjunción de miles de factores
casi indescifrables.
El privilegio tan valioso
que dios les brindó,
el poder inmenso
de la creación;
disfrutando de 9 meses indescriptibles
trayendo una nueva vida al mundo,
convirtiéndose en madres
en tan solo un segundo,
haciendo aún mayor su grandeza
dejando atrás la simplicidad del ser humano
y convirtiéndose en la misma naturaleza.
Una vez siendo madres
el camino no es nada fácil
pero ellas consiguen hacerlo todo
sin importar lo difícil que sea
no te dejan caer de ningún modo.
Están ahí por siempre
en situaciones difíciles,
alegrías o muchas tristezas
y momentos felices.
Te van encaminando
de una forma tierna,
a veces son muy duras
pero su corazón no es una piedra.
Desde que eres un niño,
un bebé en brazos
hasta que vas creciendo
y quieres separarte de esos lazos.
Son simplemente
el pilar de una familia,
el soporte universal
que nunca se termina
y tan solo con una caricia
hacen que un día nublado,
se convierta en un instante
parte del pasado.
Es momento de describir
su majestuosidad
yendo de pies a cabeza
sin un destino final.
La fragancia tan pura,
muy fresca de su cabello
sea tan rizado
como el soplido del viento,
o tal vez ondulado
como una ola en el mar
donde solo se acerca
y te dejas llevar,
pero también está
ese cabello lacio
que cualquier hombre
desearía tocarlo;
largo o corto del color que sea
eso no nos importa,
su aroma es inconfundible
como flores en primavera.
El rostro de cada una de ellas
nada parecido uno del otro,
con una cosa en común,
la suavidad del mismo
sin importar una que otra imperfección.
Sean sus ojos grandes o pequeños,
pestañas chicas o largas,
caídas o rizadas;
color de ojos cafés, azules,
grises, verdes o marrones
te conquistan con una mirada
y roban miles de corazones.
Una vez viéndolas a los ojos
te flechan aún más con una sonrisa,
y te hacen volar con una simple brisa.
Ya pasaste por muchas cosas
ahora estas hablando con ellas,
pero ponerles atención y escucharlas
requiere una gran proeza
ya que tu atención se desvía
directamente a una zona prohibida
que muy bien se pude robar
pero el riesgo de recibir daño es latente
pero te quieres arriesgar,
hablo de sus labios
delgados o un poco gruesos
con la misma suavidad,
podrías derretirte y entregarlo todo
por un beso nada más.
La diferencia de cada uno de nosotros los hombres
es que no existe el cuerpo perfecto,
eso resulta algo efímero
porque con lo antes descrito
ya hemos sido conquistados;
pero hay algo común en ellas
que pueden explotarlo,
una serie más de encantos
que nos dejan atónitos
sin siquiera esperarlo,
esa figura que va
de la cintura hacia abajo
un movimiento de caderas caminando,
rompiendo el ruido con silencio
y una luz como relámpago;
donde nuestros ojos
parecen un péndulo
con un vaivén tremendo.
Un par de piernas
que muestran su delicadeza,
aventurándonos a un viaje sin regreso
sobre una empinada carretera,
llena de muchos colores
y como pincel en mano
deseamos tocar ese lienzo
para pintar en él
todo el universo.
De la cintura hacia arriba
encontramos un par de monumentos
que podrían ser dos maravillas
del mundo moderno,
los cuales pueden presumirse
con un pequeño o gran escote
y con la espalda derecha
viene un gran porte,
que no podemos dejar de ver
por ser demasiado imponente
sin remontarnos al futuro
solo disfrutando del presente.
Pero hay algo que ellas tienen
y ni siquiera lo notamos
un millón de sentimientos,
sustento del amor que buscamos.
Porque su sensibilidad
y forma de ver la vida
no es nada parecida a la nuestra
siendo tan estúpidos y regándola
haciéndonos preguntas sin respuesta.
No podemos verlas tristes, sufrir,
ni mucho menos llorar,
cada lágrima cayendo de su rostro
no la mereceríamos jamás.
Solo hay una cosa
de la cual estamos seguros,
sin ellas en nuestras vidas
nuestra vida no tendría rumbo.
Aunque la perfección no existe,
ellas son la más perfecta imperfección
que existe en nuestras vidas
y la verdad no se han inventado
palabras para describirlas,
solo expresando un sentimiento
plagado de miles de sensaciones
donde ellas son las protagonistas
por millones de razones
y aunque esas 5 letras
pronunciadas nos digan MUJER,
hay otra palabra de 4 letras
que todos podemos entender
y creo sería la mejor forma de describirlas
porque nos tocan tan dentro,
desde nuestro corazón y alma
que esas dos palabras
pueden ser conjugadas;
con esa última palabra
me refiero a algo tan cálido, radiante,
ardiente e inmenso como el sol
palabra de 4 letras
a la que llamamos amor.
AUTOR: ULISES BLANCO REYES