M u j e r
Pícara me esquivas, errante flor de loto
cuando recorriendo esta historia delirante
tus risas y rubor develan el dolor ignoto de un sueño cálido,
lejano,
nunca amante.
¿Sabes?
Una inquieta alborada extraña florecía,
un eterno paraíso claro de ensoñaciones lleno
la alucinación,
el loco edén,
la dicha día a día tu querer prometía coqueteando,
siempre ajeno.
La sutil tormenta de nuestros ligeros labios,
Las horas contentas,
todo el tiempo compartido
¿Las recuerdas o no?
¿No te alegran?
!Por Dios!
¿Eran sólo promesas condenadas al olvido?
Dime,
adonde quedó aquel álgido tiempo en que creí en tu amor y crecía el mío,
ambos vibrando entre placer y vino,
¿Acaso eran locura que llegó a destiempo?
Responde Señora,
no quiero más enigmas
que no sean paradigmas dicha ú olvido,
pues la espera es un tornado en vilo
es angustia y del anhelo,
las estigmas.
Hoy no quiero prolongar este inútil dolor del iluso que combina palabras sin valor
para darte sus versos como único placer,
no me eludas ya y dime
¿Que vas ha hacer?
Porque creo en la fortuna del amor sincero,
tardanzas no quiero,
tampoco desconfianza
no es casualidad anhelar querer certero pues amar es entrega y también esperanza.
Y si es la dicha lo que tu amor genera,
no hará falta crear,
pues todo será creado
si es el olvido,
sonriente,
iniciaré la espera del hombre solitario esperando ser amado.
Y viviré ansioso y con el alma en vilo soñando encontrar a mi mujer destino,
a una fémina feliz de alegre estilo,
que solo sea mi mujer,
sin desatino.
Pícara me esquivas, errante flor de loto
cuando recorriendo esta historia delirante
tus risas y rubor develan el dolor ignoto de un sueño cálido,
lejano,
nunca amante.
¿Sabes?
Una inquieta alborada extraña florecía,
un eterno paraíso claro de ensoñaciones lleno
la alucinación,
el loco edén,
la dicha día a día tu querer prometía coqueteando,
siempre ajeno.
La sutil tormenta de nuestros ligeros labios,
Las horas contentas,
todo el tiempo compartido
¿Las recuerdas o no?
¿No te alegran?
!Por Dios!
¿Eran sólo promesas condenadas al olvido?
Dime,
adonde quedó aquel álgido tiempo en que creí en tu amor y crecía el mío,
ambos vibrando entre placer y vino,
¿Acaso eran locura que llegó a destiempo?
Responde Señora,
no quiero más enigmas
que no sean paradigmas dicha ú olvido,
pues la espera es un tornado en vilo
es angustia y del anhelo,
las estigmas.
Hoy no quiero prolongar este inútil dolor del iluso que combina palabras sin valor
para darte sus versos como único placer,
no me eludas ya y dime
¿Que vas ha hacer?
Porque creo en la fortuna del amor sincero,
tardanzas no quiero,
tampoco desconfianza
no es casualidad anhelar querer certero pues amar es entrega y también esperanza.
Y si es la dicha lo que tu amor genera,
no hará falta crear,
pues todo será creado
si es el olvido,
sonriente,
iniciaré la espera del hombre solitario esperando ser amado.
Y viviré ansioso y con el alma en vilo soñando encontrar a mi mujer destino,
a una fémina feliz de alegre estilo,
que solo sea mi mujer,
sin desatino.