pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quien te ve bella flor
se fija en tus pétalos
y no en las espinas que llevas,
percibe tu aroma
pero no el lamentado grito
de tu historia.
Fue tu pecado amar
más de lo permitido,
quisiste ser amada
sin escuchar tus latidos,
erraste por crédula
ignorando lo vivido
y casi tu vida pierdes
por cumplir lo prometido.
Olvidaste lo soñado
en labios de fantasías,
dibujando en la piel
tus ingenuas poesías,
dama de la noche fría
vestida de lágrimas
y falsas alegrías.
Nunca dejaron de gritar
las verdades a tu ceguera,
sabías que tu historia
era en realidad pasajera,
negándote a ser desleal
esperaste la puñalada mortal,
en el desierto del dolor
se despertó tu amor
y secando el llanto amargo
dijiste adios sin cargos.
Cuando llegó lo temido
entre los lamentos dormidos
se forjó la mujer genuina
y con autoestima camina
llevando en las manos
todo lo aprendido.
Última edición: