Mujeres, no las entiendo, confieso, que no quería nada mencionó, y ahora ridículo me siento yo, nunca tuve vergüenza en exceso.
Soy un sinvergüenza, mas sin receso, valiente fui al decirle mi adiós, aunque sin mirarla, carente de voz, algo dijo después, rió en proceso.
Rió, y su mirada en mí quedó, no sé si burlándose o en verdad buscando en mi rostro alguna señal.
Las mujeres son un misterio, no, sus gestos son bronce en la realidad, un enigma que no puedo descifrar.
Soy un sinvergüenza, mas sin receso, valiente fui al decirle mi adiós, aunque sin mirarla, carente de voz, algo dijo después, rió en proceso.
Rió, y su mirada en mí quedó, no sé si burlándose o en verdad buscando en mi rostro alguna señal.
Las mujeres son un misterio, no, sus gestos son bronce en la realidad, un enigma que no puedo descifrar.