Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Oh, rama embebecida de los árboles,
que colmas con tus copas el pasado,
me pregunto si traes la primavera,
entre el luengo y senil abuso de la lírica,
el tañido en tus pétalos del viento,
y el pasmoso sosiego de la sombra,
de tu sombra inmutable,
oh, tormenta perenne y verdescente.
Me pregunto qué cielo rebosan tus ayeres,
tu germen de eucalipto, de conífera,
oh, qué cielo, irisado, y uniforme,
trajo tus sedimentos a este púlpito,
altílocua semilla, cerrazón del silencio.
Porque calas mi abismo, lo llueves en tu atmósfera.
Porque no existe un sino, sino más de uno.
que colmas con tus copas el pasado,
me pregunto si traes la primavera,
entre el luengo y senil abuso de la lírica,
el tañido en tus pétalos del viento,
y el pasmoso sosiego de la sombra,
de tu sombra inmutable,
oh, tormenta perenne y verdescente.
Me pregunto qué cielo rebosan tus ayeres,
tu germen de eucalipto, de conífera,
oh, qué cielo, irisado, y uniforme,
trajo tus sedimentos a este púlpito,
altílocua semilla, cerrazón del silencio.
Porque calas mi abismo, lo llueves en tu atmósfera.
Porque no existe un sino, sino más de uno.