GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
En este mundo distópico y mágico,
y en otro mundo utópico y ordinario,
donde las sombras esconden la verdad,
sobre la luz que expone lo evidente.
Las pasiones incontrolables se desatan,
y las emociones medidas se contienen,
con los discursos inentendibles que se entrelazan,
en los silencios claros que se separan.
En esta nueva dimensión desconocida,
y en otra antigua dimensión familiar,
donde la lógica se pierde en laberintos,
con la razón que avanza en línea recta.
La dicotomía distópica y mágica se convierte,
en armonía simple y real que se afirma,
y la poesía encanta almas transparentes,
con la prosa que despierta cuerpos opacos.
Al final, como al principio,
nadie tiene toda la razón.
Una voz nombra el abismo,
la otra lo mide,
y el mundo ocurre,
como la poesía,
entre ambas.
y en otro mundo utópico y ordinario,
donde las sombras esconden la verdad,
sobre la luz que expone lo evidente.
Las pasiones incontrolables se desatan,
y las emociones medidas se contienen,
con los discursos inentendibles que se entrelazan,
en los silencios claros que se separan.
En esta nueva dimensión desconocida,
y en otra antigua dimensión familiar,
donde la lógica se pierde en laberintos,
con la razón que avanza en línea recta.
La dicotomía distópica y mágica se convierte,
en armonía simple y real que se afirma,
y la poesía encanta almas transparentes,
con la prosa que despierta cuerpos opacos.
Al final, como al principio,
nadie tiene toda la razón.
Una voz nombra el abismo,
la otra lo mide,
y el mundo ocurre,
como la poesía,
entre ambas.