Maldonado
Poeta veterano en el Portal
Nuestra vida en el aire corre
como el viento limpio transparente,
corre puliendo piedras.
En tu tierra, abriendo zanjas,
tierra brotadora de esperanzas,
colores intensos que salen de tus entrañas,
con ramos de rosas rojas nos acompañas.
Yo tengo mi pecho abierto,
donde se ve ve que mi corazón despierto,
toma y arroja, me besas te beso
Viajamos en el aire como palomas blancas,
crepúsculo dorado que nos anuncia sombras,
tiempo de retozar en las aguas mansas,
vamos al lago oscuro a nadar desnudos.
Presa de aguas termales serenas,
regalo del volcán que emana llamas,
fuego calentador de nuestras venas,
fluidos candentes en nuestros vientres.
Vivamos los instantes de la noche,
ráfagas de luciérnagas que nos ciegan,
candiles de pasión inmensa placentera.
Lágrimas cristalinas de felicidad nocturna,
cosmos cuajado de astros, techo de plenilunio,
donde los peces que nos rozan son de seda,
bello el amor suave la arena.
Rayos de sol de nuestra aurora,
deliciosamente nos evaporarán el agua,
como suaves toallas acariciadoras.
Volemos nuevamente juntos,
que el ruido del golpe de aire en la montaña,
se junte con nuestra risa de la mañana.
Que hagan eco en todos los templos
de la bóveda celeste,
que nuestro padre amoroso,
nos cuide siempre en este mundo hermoso.
como el viento limpio transparente,
corre puliendo piedras.
En tu tierra, abriendo zanjas,
tierra brotadora de esperanzas,
colores intensos que salen de tus entrañas,
con ramos de rosas rojas nos acompañas.
Yo tengo mi pecho abierto,
donde se ve ve que mi corazón despierto,
toma y arroja, me besas te beso
Viajamos en el aire como palomas blancas,
crepúsculo dorado que nos anuncia sombras,
tiempo de retozar en las aguas mansas,
vamos al lago oscuro a nadar desnudos.
Presa de aguas termales serenas,
regalo del volcán que emana llamas,
fuego calentador de nuestras venas,
fluidos candentes en nuestros vientres.
Vivamos los instantes de la noche,
ráfagas de luciérnagas que nos ciegan,
candiles de pasión inmensa placentera.
Lágrimas cristalinas de felicidad nocturna,
cosmos cuajado de astros, techo de plenilunio,
donde los peces que nos rozan son de seda,
bello el amor suave la arena.
Rayos de sol de nuestra aurora,
deliciosamente nos evaporarán el agua,
como suaves toallas acariciadoras.
Volemos nuevamente juntos,
que el ruido del golpe de aire en la montaña,
se junte con nuestra risa de la mañana.
Que hagan eco en todos los templos
de la bóveda celeste,
que nuestro padre amoroso,
nos cuide siempre en este mundo hermoso.
Ramón Maldonado Velarde
13/02/09
13/02/09
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