Bajo las sedosas olas de tu mar,
y enredado en la vida nuestra
en las penumbras del frío
yace la tuya,
quebrada.
No puedo evitar con mis yemas
tocar la herida abierta,
sentir tus poros como páginas sueltas en un desierto,
un mundo perdido en la selva de años.
Lloran mis manos,
al cocer el libro con venas caducas
al sentir la hambruna del saber
y ver desaparecer las letras
enterrándose vivas en el tiempo.
Porque te encuentro distinta y desconocida
sufrida, dormida en mis brazos
y lo lamento profundo,
me siento ignorante, malo
egoísta por no permitir
que tu belleza esta sea.
Me he vuelto mudo,
desparramado en el silencio de tu alma
sin que sepas,
sin derecho.
Y te dejo,
prefiero mirarte y sentir en la luz de tus ojos
el olor a respuesta abriendo el camino,
dejando el nosotros a la vera,
contigo, a solas.
y enredado en la vida nuestra
en las penumbras del frío
yace la tuya,
quebrada.
No puedo evitar con mis yemas
tocar la herida abierta,
sentir tus poros como páginas sueltas en un desierto,
un mundo perdido en la selva de años.
Lloran mis manos,
al cocer el libro con venas caducas
al sentir la hambruna del saber
y ver desaparecer las letras
enterrándose vivas en el tiempo.
Porque te encuentro distinta y desconocida
sufrida, dormida en mis brazos
y lo lamento profundo,
me siento ignorante, malo
egoísta por no permitir
que tu belleza esta sea.
Me he vuelto mudo,
desparramado en el silencio de tu alma
sin que sepas,
sin derecho.
Y te dejo,
prefiero mirarte y sentir en la luz de tus ojos
el olor a respuesta abriendo el camino,
dejando el nosotros a la vera,
contigo, a solas.